AutoSemanario


100 años de automóviles presidenciales Peugeot


Ser el vehículo oficial del Presidente de la República Francesa es un honor y un reto para una marca de automóviles. El parque móvil del Elíseo es, desde 1913, un reflejo de lo mejor de la ingeniería, el diseño y la distinción.

Hace justamente 100 años, Peugeot entraba en la élite de los automóviles presidenciales con el Type 156, un vehículo elegante y de altas prestaciones elegido por el presidente Alexandre Millerand. Le seguirían auténticos iconos como el 604 de Valery Giscard d’Estaing, el 607 Paladine de Nicolas Sarkozy o e5008 de Emmanuel Macron.

El garaje del Palacio del Elíseo es una representación del mejor “savoir-faire” automovilístico francés. Sólo los automóviles más elegantes, refinados y tecnológicamente avanzados pueden tener el honor de ser auténticos embajadores de Francia. 

Estos automóviles, además, deben cumplir con requisitos de seguridad y funcionalidad muy estrictos. Peugeot ha logrado entrar en esta aristocracia del motor galo con varios de sus modelos. La primera vez, hace un siglo.

En 1920, Alexandre Millerand era elegido Presidente de la República Francesa. En sus 4 años de mandato, tuvo muy claro que su vehículo oficial era el Peugeot Type 156. 

Hacía sólo 7 años que los automóviles habían desterrado a los coches de caballo como medio de transporte de los jefes de estado galos. 

El Type 156, lanzado precisamente en 1920, era uno de los vehículos más avanzados del momento. 

Disponible en carrocerías Limusina, Berlina, Torpedo, Cabriolet y Coupé, contaba con el primer motor modelo de la marca con válvulas de camisa. 

Se comercializaba en versiones de 4 y 6 plazas y podía alcanzar los 90 Km/h. Además, fue uno de los primeros automóviles en los que la marca probó mecánicas diésel.

Hubo que esperar varias décadas para que la marca regresara a la categoría de las berlinas de alta gama con el 604, lanzado en 1975. Valery Giscard d’Estaing, llegado al Palacio del Elíseo, lo convirtió en su automóvil fetiche durante su presidencia, que se extendió hasta 1981. 

No dudó en llevarlo a sus viajes oficiales y utilizarlo fuera de Francia. También se convirtió en el vehículo oficial de un gran número de altos funcionarios de la administración gala.

No era de extrañar: esta berlina fabricada en Sochaux destacaba por una línea sencilla y elegante, diseñada por Pininfarina, y un interior diseñado por Paul Bracq, conocido por su trabajo en modelos legendarios de Mercedes-Benz y BMW entre los años 50 y 70 y que posteriormente también crearía el habitáculo del 505. 

Espacio y lujoso, destacó por contar con elementos poco frecuentes en la época, como los levantavidrios eléctricos, aire acondicionado, techo corredizo y dirección asistida. 

Su comportamiento en carretera y su confort eran excelentes, con una muy buena adherencia y un frenado seguro. 

Las cualidades del 604 le hicieron cruzar fronteras: se vendió tanto en Estados Unidos como en Corea del Sur. Originalmente equipado con un motor naftero de 6 cilindros, fue también muy reconocido por sus motores turbodiesel.

Lanzado en 1999, el 607 fue un vehículo muy utilizado por los presidentes Jacques Chirac (1995-2007) y Nicolas Sarkozy (2007-2012). 

Fabricado en Sochaux y, en su etapa final, en Rennes, fue el primer automóvil diésel equipado con filtro de partículas. 

Bajo un diseño clásico y conservador, incorporaba equipamientos avanzados para la época, como la suspensión de amortiguación variable, 8 airbags, frenos ABS, detector de la presión de los neumáticos y cierre centralizado.

Mención aparte merece el 607 Paladine, elegido por Nicolas Sarkozy para su investidura. 

Originalmente, no debería haber tocado el asfalto: era un concept-car presentado en la edición 2000 del Salón del Automóvil de Ginebra. Considerado como el vehículo de representación del futuro, presentaba todos los elementos para causar sensación como automóvil presidencial.

Con una carrocería alargada desarrollada en colaboración con Heuliez, contaba con 5 plazas, todas ellas tapizadas en cuero por Hermès: dos delanteras y dos de prestigio detrás, además de un asiento reclinable frente a la plaza trasera derecha. 

Su techo rígido estaba dividido en dos partes. Una de ellas podía ocultarse eléctricamente en el baúl, dejando descubierta la parte trasera para que el presidente pudiera saludar a la multitud. Por lo demás, contaba con todas las comodidades y avances tecnológicos, con bar refrigerado, aire acondicionado y centro de comunicaciones con pantalla de plasma.

La elección de este concept supuso un pequeño problema para la marca: el 607 se había sometido a un restyling en 2004, por lo que hubo que adaptar el frontal del Paladine para adecuarlo a la nueva estética. Todo para un vehículo que regresó al Museo de la Aventura Peugeot de Sochaux con sólo 50 kilómetros registrados en su contador.

Signo de los tiempos, fue un SUV, el Peugeot 5008, el encargado de suceder a las berlinas de alta gama en el Palacio del Elíseo.

 El actual presidente, Emmanuel Macron, lo eligió para su primera celebración del 14 julio, en 2017. 

Tradicionalmente, la Fiesta Nacional es un evento clave para el Presidente de la República Francesa, con actos en los que destaca un desfile militar en los Campos Elíseos de París. 

Aquel año, además, Macron quiso conmemorar el centenario de la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial invitando al presidente americano, Donald Trump, que siguió el desfile, en el que participaron tropas y aviones de combate estadounidenses, desde la tribuna de honor.

El PEUGEOT 5008 presidencial comparte con la versión de serie su estilo de SUV potente, su espacio interior, su modularidad y su equipamiento tecnológico avanzado, pero se le ha sometido a modificaciones, realizadas en colaboración con Centigon, para adaptarlo a los requisitos de seguridad y funcionalidad propios de un vehículo presidencial. 

En lugar del asiento de tres plazas traseras, cuenta con dos asientos lujosos y una consola central con el tamaño adecuado para guardar documentos de tamaño A4. 

La incorporación del blindaje obligó a desmontar la carrocería y volverla a colocar. 

Se ha puesto a prueba su resistencia con varios tipos de municiones y fusiles de asalto. 

Además, se realizaron test para asegurar unas prestaciones y un comportamiento en carretera perfectos y se realizaron remates finales de pintura y carrocería con una iluminación especial para asegurar la máxima calidad.



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