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Honda: Todo empezó con un motor de radio en una bicicleta


“Mi esposa salía con su bicicleta a comprar arroz en el mercado negro, pero no encontró nada en nuestra zona. Se enfadó y me dijo «esta vez vas tú y compras el arroz». Así que cogí un pequeño motor que tenía por ahí, que el ejército había desechado, y se lo instalé en la bicicleta. Dicho así suena simple, pero llevó bastante faena. Para hacer un depósito de gasolina necesitaba una lámina de acero, pero un acero cualquiera se oxidaría, lo que quería era chapa de estaño, imposible de encontrar en aquella época con el control de la economía. Así que fui al mercado nocturno y compré una botella de agua caliente, de esas que se ponen en la cama para calentarla, y la convertí en un depósito».

 

A Soichiro Honda le gustaba contar esta anécdota para explicar cómo empezó a fabricar sus motocicletas, hoy archiconocidas en el mundo entero. Varios testimonios, sin embargo, incluida Sachi Honda, la esposa del ingeniero, dibujan una historia más realista de los comienzos nada fáciles de la compañía. «’He hecho una bici de ésas, intenta montarla’. Es lo que dijo mi marido un día que trajo una de sus máquinas a casa. Después contó que lo había hecho porque no soportaba verme hacer tanto esfuerzo sobre la bici para ir a buscar comida, pero eso es sólo una historia que se inventó para hacerlo sonar mejor, aunque quizá fue una parte de su motivación», recuerda Sachi con cariño.

 

Bicicletas de posguerra.

Era el mes de septiembre de 1946, en un Japón fuertemente impactado por la Segunda Guerra Mundial. La economía se recuperaba lentamente, pero la gente aún tenía que lidiar con la escasez de necesidades básicas como la comida o los medios de transporte. En Hamamatsu, la ciudad donde el fundador de Honda había instalado los talleres de la entonces llamada Honda Technical Research Institute, comprar comida era una ardua tarea, pero sin embargo había gran cantidad de productos militares descartados por el ejército a precio de ganga.

Dadas las necesidades de transporte, los motores auxiliares para bicicletas habían comenzado a aparecer en el país, y Soichiro Honda se había propuesto construir su propio prototipo. Fue por entonces que, estando de visita en casa de su amigo Kenzaburo Inukai, se encontró un pequeño generador diseñado para hacer funcionar radios militares No. 6 del Ejército Imperial. A Honda, que llevaba un tiempo buscando, no le pasó por alto que el motor era del tamaño y peso perfectos para instalarlos en bicicletas.

 

Esposa y piloto de pruebas

 

Tal como solía hacer cuando tenía una idea, Honda se puso inmediatamente manos a la obra, y pronto completó el primer prototipo con la ayuda de un depósito de combustible fabricado con una bolsa de agua caliente, de “ésas que se ponen en la cama para calentarla”, como explicaba el ingeniero en su anécdota. El pequeño motor de radio militar había sido fabricado por la empresa Mikuni Shoko, así que Honda salió y compró todas las unidades del modelo que quedaban en las fábricas de la empresa en Odawara y Kamata.

Sachi se convirtió en la primera piloto de pruebas del nuevo invento. “Yo creo que lo que realmente quería era ver si una mujer podía llevar este tipo de bicicleta. Yo era su conejillo de Indias. Me hizo recorrer las calles principales de la ciudad, llenas de gente, así que me ponía mi mejor monpe (pantalones anchos que vestían las trabajadoras japonesas) cuando tomaba la bici”, explica la esposa del ingeniero.

 

¡Cómo debían mirar los transeúntes! Una bicicleta que funcionaba como una moto, ¡y conducida por una mujer! Por lo que parece, parte de la estrategia que tenía el fundador de Honda en su mente era que la gente rumoreara sobre el pequeño motor. Y funcionó. Tras no poco esfuerzo, los sucesivos prototipos fueron mejorando y en octubre del mismo año, el motor auxiliar para bicicletas de Honda salía a la venta.

 

Rumbo al éxito.

 

Para el año 1947, el excedente de motores Mikuni se agotó en la ciudad, y el Honda Technical Research Institute se vio forzado a crear su propio motor. Después de mucho esfuerzo y aprendizaje, por fin nació el A-Type, el primer producto que llevó el nombre de Honda.

 

Clientes de toda la ciudad y de los alrededores llegaban al taller con sus bicicletas: “Por favor, instaládmelo en ésta”. Diversas tiendas de bicicletas comenzaron a vender modelos con el A-Type ya instalado, y algunas incluso construyeron cuadros de bicicleta especialmente reforzados para venderlos con el motor auxiliar, conocido localmente como “pon-pon”. Estimulados por el éxito de Honda, más de 40 fabricantes aparecieron sólo en la ciudad de Hamamatsu, que se convirtió en el centro de fabricación de “pon-pon” de Japón.

 

Tan sólo un año más tarde, y tras rebautizarse con el actual nombre de Honda Motor, la compañía lanzaba la D-Type, que se ganó el sobrenombre de «Dream», desde entonces característico de los modelos Honda.

 

Una década más tarde, el sueño de ser el primer fabricante de motocicletas mundial se convirtió en realidad. El éxito llegó de la mano de la mítica Super Cub C100, lanzada en agosto de 1958. Fabricada sin descanso desde entonces, hoy la Super Cub C100 es el vehículo a motor con más unidades producidas de la historia (87 millones en 2014).



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