AutoSemanario


"Las 21 leyes irrefutables del liderazgo" regresan en una edición deluxe


Por Damián Cotarelo

 

El clásico “Las 21 leyes irrefutables del liderazgo” retorna con una edición actualizada, donde el estadounidense John C. Maxwell (click foto 2) entrega todo su conocimiento reunido a lo largo de más de 40 años de éxitos y errores.

En este modelo 2015 cada capítulo ha sido revisado, en algunos casos han sido corregidos, y se le han sumado dos: "La ley de la adición" (reemplaza "La Ley de E. F. Hutton") y "La Ley de la imagen" (en lugar de "La Ley de la reproducción"), además de 17 historias nuevas. Para completar esta publicación verdaderamente superadora de la original se ha incluido una evaluación de liderazgo y un grupo de secciones de aplicación práctica.

Su enorme éxito de ventas (ya superó el millón de ejemplares) lo convirtió en un best seller y referente del mundo de los negocios. “Han pasado quince años desde que lo escribí y he madurado bastante desde entonces”, confiesa hoy Maxwell.

Estructurado en 21 capítulos que desarrollan las leyes propuestas por el autor, cada una está apoyada en una serie de vivencias, historias, experiencias, aprendizajes y anécdotas.

Luego de un prólogo escrito por Stephen R. Covey (escritor de éxitos de la talla de “Los siete hábitos de las personas altamente efectivas”) las primeras que abren el fuego son “La ley del tope”, que sostiene que la capacidad del liderazgo de una persona determinará su nivel de eficacia, “La Ley de la influencia”, que asegura que la verdadera medida de la conducción es la influencia, nada más, nada menos; “La Ley del sacrificio”, que revela que se debe ceder para ascender y “La Ley de la navegación” que, con sentido común, expone que cualquiera puede gobernar un barco, pero es imprescindible que alguien planee la ruta.

Si bien es cierto que algunas personas tienen capacidades innatas, la obra descree del mito que asegura que “para ser líder se nace”. Cualquiera puede desarrollar su líder interior, aunque ello demandará sacrificio, astucia, intuición y otra serie de habilidades vinculadas a la visión de largo plazo. Todo esto se ve muy claramente en “La ley del proceso”, que luego de indicar que todo se “desarrolla diariamente, no en un día” resume: “El liderazgo es como la inversión: se incrementa”. “La Ley del magnetismo” donde el coach y conferencista explica  quién es uno y a quién atrae también resulta sumamente interesante.

Una serie de leyes están directamente vinculadas a la figura del líder y allí, el nacido en 1947, coloca “La Ley de la conexión”, señalando que éstos tocan el corazón antes de pedir una mano; “La Ley de la victoria”, rezando que siempre encuentran el camino que conduce al triunfo del equipo, entre otras; “La Ley de círculo íntimo”, afirmado que el potencial está determinado por quienes están más cerca de él o “La Ley del legado”, diciendo que su valor duradero se mide por la sucesión.

A lo largo del texto editado por Del Nuevo Extremo también se repasan algunos aspectos de la vida del nacido en Garden City, Michigan, -amante de la oratoria, y la psicología humana-, aunque siempre orientados hacia el aprendizajes y el liderazgo.

En otro tramo se muestran las grandes ventajas y los beneficios de un buen liderazgo, al tiempo que hace pensar al lector intentando que éste se dé cuenta que sin una verdadera dirigencia nada puede funcionar: empresas, gobiernos, instituciones, etc.

Por su parte, un grupo de máximas se orientan hacia la conducta masiva de la sociedad, y el norteamericano las ofrece advirtiendo que es necesario conocerlas y, por supuesto, tenerlas muy en cuenta. “La Ley del apoyo”, donde exhibe que la gente apoya al referente primero y luego su visión; “La Ley del respeto”, que expresa que las masas siguen a los más fuertes o “La Ley de la imagen”, contando que el conjunto hace lo que ve; son algunas de ellas.

 

Un gran libro que promueve una serie de acciones vinculadas a la reflexión, el autoconocimiento y el desarrollo de ciertas cualidades que, bien aplicadas, prometen una recompensa bien grande: “Siga estas leyes y la gente lo seguirá a Usted”.

 

Aquí, en exclusivo, Autosemanario les ofrece un fragmento de la obra, en este caso vinculada a La ley del Magnetismo.

 

LA LEY DEL MAGNETISMO

Usted atrae a quien es como usted.

 

Los líderes eficaces siempre están al acecho de personas valiosas. Creo que cada uno de nosotros lleva una lista mental del tipo de gente que nos gustaría tener en nuestra organización. Piense en lo siguiente: ¿Sabe qué tipo de personas está buscando ahora mismo? ¿Cómo describiría a los empleados perfectos? ¿Qué cualidades poseen estos individuos? ¿Quiere que sean dinámicos y emprendedores? ¿Está buscando líderes? ¿Desea usted que sean personas de veinte, cuarenta, o sesenta años? Deténgase ahora por un momento, y escriba una lista de las cualidades que desea en la gente de su equipo. Busque un lápiz o un bolígrafo, y escriba la lista ahora, antes de continuar leyendo.

Mi personal debería tener estas cualidades:

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¿Qué determina si obtiene las personas que desea y si estas poseen las cualidades que busca? La respuesta puede sorprenderlo. Aunque no lo crea, lo que usted quiere no determina a quien atrae. Se determina por lo que usted es.

Observe la lista que acaba de escribir y al lado de cada característica marque si usted posee esa cualidad. Por ejemplo, si escribió que le gustaría tener “grandes líderes” y usted es un líder excelente, entonces coincide. Ponga un gancho ( ) al lado de la cualidad. Si su liderazgo no sobrepasa el promedio, ponga una “X” y escriba al lado “sólo un líder promedio”. Si escribió que desea gente “emprendedora” y usted posee esa cualidad, coloque un gancho ( ). Si no la posee, escriba una “X” y continúe con el resto de las cualidades. Ahora revise toda la lista.

Si encuentra muchas “X”, está en problemas porque las personas que ha descrito no son el tipo de gente que querrá seguirlo. En la mayor parte de las situaciones, usted atrae a las personas que poseen sus cualidades. Esa es la Ley del Magnetismo: quien es usted es a quien atrae.

De maestría musical a liderazgo

Cuando yo era niño, mi madre solía decir: «Dios los cría, y ellos se juntan; El que anda con sabios, sabio será». Pensaba que este era un prudente refrán cuando jugaba a la pelota con Larry, mi hermano mayor. Él era un buen atleta, y yo creía que si jugaba con él también lo sería. Cuando crecí, instintivamente me di cuenta que los buenos estudiantes pasan su tiempo con buenos estudiantes, y la gente que sólo desea jugar se reúne con gente semejante. Pero creo que no entendí realmente el impacto de la Ley del Magnetismo hasta que me trasladé a San Diego, California, y me convertí en el líder de la última iglesia que pastoreé.

Mi predecesor en la iglesia Skyline era el doctor Orval Butcher. Este es un hombre maravilloso con magníficas cualidades. Una de ellas es su maestría musical. Toca el piano y tiene una hermosa voz de tenor irlandés, aun hoy a sus ochenta años de edad. Cuando llegué en 1981, Skyline tenía una sólida reputación por su magnífica música. Era conocida a escala nacional por sus sobresalientes producciones musicales. De hecho, la iglesia estaba repleta de músicos y vocalistas talentosos. En los veintisiete años que el doctor Butcher dirigió la iglesia, sólo trabajaron para él dos directores de música, un historial increíble. (Para darle una comparación, durante mis catorce años allí, empleé a cinco personas en esa posición.)

¿Por qué había tantos músicos excepcionales en Skyline? La respuesta se encuentra en la Ley del Magnetismo. La gente con talento musical era, por naturaleza, atraída al doctor Butcher. Lo respetaban y lo entendían, compartían su motivación y sus valores, tenían los mismos intereses. Ellos estaban sintonizados con él. Los líderes ayudan a moldear la cultura de su organización, basados en lo que son y lo que hacen. La música era valorada. Era practicada con excelencia. Era utilizada para alcanzar a la comunidad. Estaba arraigada a la cultura de la organización.

Yo, en cambio, disfruto la música, pero no soy músico. Es gracioso, pero cuando fui entrevistado para la posición en Skyline, una de las primeras preguntas que me hicieron fue si sabía cantar. Se desilusionaron mucho cuando les dije que no. Después de tomar el mando de la iglesia, el número de músicos nuevos disminuyó rápidamente. Aún teníamos más de los que debíamos, porque el doctor Butcher había creado un impulso y había dejado un maravilloso legado en ese aspecto. ¿Sabe usted qué tipo de gente comenzó a llegar a la iglesia? Líderes. Cuando me fui de Skyline, la iglesia no sólo estaba llena de cientos de líderes excelentes, sino que también había preparado y enviado a cientos de hombres y mujeres como líderes durante el tiempo que estuve allí. Esto se debió a la Ley del Magnetismo. Nuestra organización se convirtió en un imán para las personas con capacidades de liderazgo.

¿En qué se parecen?

Tal vez usted ha comenzado a pensar en la gente que ha atraído a su organización. Tal vez esté pensando: Un momento. Puedo mencionar veinte cosas que me hacen diferente a mi gente. Mi respuesta sería: “Por supuesto que puede”. Pero las personas que se sienten atraídas a usted probablemente tengan más similitudes que diferencias, especialmente en unos cuantos aspectos clave. Observe las siguientes características. Probablemente descubrirá que la gente que lo sigue tiene cosas en común con usted en varios de los siguientes aspectos clave:

Generación

La mayoría de las organizaciones reflejan las características de sus líderes claves y eso incluye su edad. Durante la época denominada punto.com en los noventas, miles de compañías fueron fundadas por personas mayores de veinte años y menores de cuarenta años. ¿Y a quiénes contrataron? Otras personas contemporáneas. En casi todas las organizaciones, la mayoría del tiempo las personas que son parte de ellas tiene una edad similar a los líderes que les contratan. Por lo general eso ocurre dentro de los departamentos. Y de vez en cuando ocurre en toda la compañía.

Actitud

Muy pocas veces he visto gente positiva y negativa atraída mutuamente. La gente que ve la vida como una serie de oportunidades y retos emocionantes no quiere escuchar a otros hablar todo el tiempo de lo mal que salen las cosas. Sé que esto se aplica a mí. Y no sólo las personas atraen a otras personas con actitudes similares, sino que también sus actitudes tienden a asimilarse entre ellas. La actitud es una de las cualidades más contagiosas que un ser humano posee. Las personas con buenas actitudes tienden a hacer que las personas a su alrededor se sientan más positivas. Aquellas con actitudes terribles tienden a minar las actitudes de los demás.

Trasfondo

En el capítulo de la Ley del Proceso, escribí acerca de Theodore Roosevelt. Una de sus memorables hazañas fue su osado ataque al cerro San Juan con sus hombres de caballería conocidos como “Rough Riders” [Jinetes rudos] durante la guerra de Estados Unidos contra España. Roosevelt reclutó personalmente a toda la compañía voluntaria de caballería, y se dio cuenta de que este era un grupo extraordinariamente peculiar. Estaba compuesto principalmente por dos tipos de hombres: aristócratas ricos del nordeste y vaqueros del oeste estadounidense. ¿Por qué? Porque T.R. era aristócrata de nacimiento, un neoyorquino educado en Harvard, y se transformó en un cazador de caza mayor en las Dakotas del oeste. Era un líder fuerte y genuino en ambos mundos, y por eso atraía a ambos tipos de personas.

Las personas atraen o son atraídas a otras personas con un trasfondo similar. Los obreros tienden a andar unidos. Los jefes tienden a contratar personas de la misma raza. Las personas con educación tienden a respetar y a valorar a otras que también sean educadas. Este magnetismo natural es tan fuerte que las organizaciones que valoran la diversidad tienen que luchar contra él.

Por ejemplo, en la NFL, los dueños de los equipos son blancos y por décadas todos los directores técnicos eran blancos. Pero debido a los miembros de la liga de la diversidad racial, se creó una política de diversidad que requería que al menos un candidato de una de las minorías estuviera en el proceso de entrevista cada vez que se contrataban directores técnicos. Esa política ha ayudado a que más directores técnicos afroamericanos sean contratados (pero a excepción de la raza, el trasfondo de todos los entrenadores se mantiene muy similar).

Valores

Los individuos son atraídos a líderes cuyos valores son similares a los de ellos. Piense en la turba que acudió ante el presidente John F. Kennedy después de su elección en 1960. Él era un joven idealista que quería cambiar el mundo, y atraía a personas de un perfil similar. Cuando formó el Cuerpo de Paz y llamó al pueblo al servicio, diciendo: “No pregunte qué puede hacer su país por usted; pregunte qué puede hacer usted por su país”, miles de personas jóvenes e idealistas dieron un paso al frente en respuesta al llamado.

No importa si los valores comunes son positivos o negativos. De cualquier forma, la atracción es igualmente fuerte. Piense en alguien como Adolfo Hitler. Era un líder muy fuerte (como se puede juzgar por su nivel de influencia), pero sus valores estaban corrompidos hasta la médula. ¿A qué clase de personas atraía? A líderes con valores similares: Hermann Goering, fundador de la Gestapo; Joseph Goebbels, un amargado antisemita que dirigía el aparato propagandístico de Hitler; Reinhard Heydrich, segundo en comando de la policía secreta nazi, que ordenaba las ejecuciones masivas de los oponentes de ese partido; y Heinrich Himmler, jefe de la SS [Schutz-Staffel: Escuadras de protección] y director de la Gestapo, que inició la ejecución sistemática de los judíos. Todos ellos eran líderes fuertes, y también eran hombres totalmente perversos. La Ley del Magnetismo es poderosa. Cualquiera que sea su carácter, es probable que lo encuentre en la gente que lo sigue.

Energía

Es algo bueno que las personas con niveles similares de energía sean atraídas mutuamente porque cuando se une una persona de mucha energía con una persona de muy poca energía y se les pide que trabajen unidas, pueden volverse locas. La persona de alta energía piensa que la persona de poca energía es perezosa y la persona de poca energía piensa que la otra está loca.

Talento

Las personas no salen por allí a buscar líderes mediocres. Las personas se sienten atraídas a la capacidad y a la excelencia, especialmente en el área del talento. Es muy probable que respeten y sigan a alguien que posea su misma clase de talento. Los hombres de negocios quieren seguir personas que tengan habilidad en desarrollar una organización y obtener una ganancia. Los jugadores de fútbol desean seguir entrenadores que tengan un gran talento futbolístico. Las personas creativas quieren seguir líderes que estén dispuestos a pensar sin limitaciones. El talento atrae al talento. Parece muy obvio. Sin embargo, muchos líderes esperan que personas muy talentosas los sigan, aun cuando ellos no poseen ni expresan valor por los talentos de las personas.

Capacidad de liderazgo

Por último, la gente que usted atrae tendrá una capacidad de liderazgo similar a la suya. Como dije al hablar de la Ley del Respeto, la gente, por naturaleza, sigue a los líderes que son más fuertes que ellos. Pero también se debe tomar en cuenta la Ley del Magnetismo, que establece que quien es usted es a quien atrae. Eso significa que si usted, en lo que respecta al liderazgo, es un 7, atraerá más a los 5 y 6 que a los 2 y 3. Los líderes que atraiga tendrán un estilo y una capacidad similares a la suya.

Practique el liderazgo

Al McGuire, ex director técnico de la Universidad de Marquette, dijo una vez: “Un equipo debe ser la extensión de la personalidad del entrenador. Mis equipos eran arrogantes y detestables”. Yo pienso que es más que una cuestión de “debe ser”. Los equipos no pueden ser otra cosa que una extensión de la personalidad de su líder. En 1996 yo fundé la organización sin fines de lucro, EQUIP, que existe para capacitar líderes a nivel internacional. ¿Adivine qué clase de donantes se sienten atraídos a EQUIP? ¡Líderes! Hombres y mujeres que dirigen a otros y comprenden el valor y el impacto que surge al capacitar líderes.

En contra de la corriente

Mientras lee este capítulo, quizás se encuentre en una de las siguientes dos situaciones: puede estar diciendo, No me encantan las personas que estoy atrayendo. ¿Debo quedarme en esta situación? La respuesta es no. Si usted no se siente satisfecho con la habilidad del liderazgo de las personas que atrae, utilice la Ley del Proceso y esfuércese para aumentar su capacidad de liderazgo. Si quiere desarrollar una organización, desarrolle al líder. Si ve que las personas que usted atrae no son confiables, entonces examine su carácter. Desarrollar un carácter más fuerte puede ser un camino difícil, pero el resultado vale la pena. Un buen carácter mejora cada aspecto de la vida de una persona.

Por otro lado, tal vez esté diciendo: Me gusta quien soy y me gusta la clase de gente que atraigo. ¡Eso es grandioso! ahora, continúe con el siguiente paso del liderazgo eficaz. Reclute personas que sean diferentes a usted para fortalecer sus debilidades. Si no lo hace, algunas tareas organizativas importantes pueden ser pasadas por alto y la organización sufrirá al final. Una organización nunca desarrolla su potencial si todos en ella son visionarios o si todos son contadores.

Es posible que un líder vaya y reclute personas que no son como él, pero no serían las personas que atraería naturalmente. Atraer a personas que no son como usted requiere un alto grado de intención. Para triunfar en ello, las personas deben creer en usted y la visión que comparte debe ser convincente. Puede aprender más acerca de ello con la Ley del Apoyo.

Cambia el curso de la historia

Una vez que comprende la Ley del Magnetismo, usted puede verla funcionando en casi toda situación: los negocios, el gobierno, los deportes, la educación, la milicia, etc. Cuando lea pasajes de la historia busque las pistas. Podemos ver un ejemplo vívido de la Ley del Magnetismo entre los líderes militares de la Guerra Civil. Cuando los estados del sur se separaron, no se sabía en qué lado pelearían muchos de los generales. Robert E. Lee era considerado el mejor general de la nación, y el presidente Lincoln le ofreció el comando del ejército de la Unión. Pero Lee nunca habría considerado pelear contra Virginia, su estado natal. Rechazó la oferta y se unió a los Estados Confederados, y lo siguieron los mejores generales del país.

Si Lee hubiese decidido dirigir un ejército de la Unión, muchos otros buenos generales lo habrían seguido al norte. Como resultado, probablemente la guerra habría sido mucho más corta. Habría durado dos años en vez de cinco, y cientos de miles de vidas habrían sido salvadas. Esto le demuestra que cuanto mejor sea el líder, mejores líderes atraerá. Y eso causa un impacto increíble en todo lo que usted hace.

¿Cómo es la gente que actualmente usted atrae a su departamento u organización? ¿Son líderes potenciales fuertes y capaces? ¿O podrían ser mejores? Recuerde que la buena calidad de ellos no depende del procedimiento de búsqueda de empleados, ni del departamento de recursos humanos, ni de lo que cree que es la cualidad del grupo de solicitantes. Depende de usted. Quien es usted es a quien atrae. Esa es la Ley del Magnetismo.

 

 

Si sabés inglés seguí al autor en: https://twitter.com/johncmaxwell

y si deseás ver más libros y visitar su web (puede traducirse) andá a: http://www.johnmaxwell.com

 

Un trailer con aspectos del libro lo podes hallar en: https://www.youtube.com/watch?v=A-9MNZWj0Pc

 

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