AutoSemanario


La historia del blues argentino se presenta en un interesante y pionero libro


Por Damián Cotarelo

 

“Bien al sur” es el título que una dupla de expertos le dio a su flamante material, que investiga la historia que desarrolló nuestro país a partir del ritmo de blues.

Firmado por el músico y escritor Gabriel Grätzer (click foto 2), un referente que en 2009 fue distinguido por la Cancillería como "Embajador Argentino del Blues en el Mundo", y el periodista Martín Sassone (click foto 3); la obra recoge las expresiones vernáculas de esta expresión que nació en los campos del sur de los Estados Unidos, luego se trasladó a los grandes centros urbanos, pasó a Europa y, finalmente, conquistó el resto del mundo

Desde la introducción los autores sostienen que “pocas músicas folclóricas trascendieron sus propias fronteras geográficas y culturales de la forma en que lo hizo el blues”, para luego afirmar que “desde el rock and roll hasta el heavy metal, desde el punk hasta el pop, del jazz al soul, todos estos estilos nacieron directa o indirectamente, del blues: su semilla”.

Y ambos concluyen que su objetivo es “contribuir a un conocimiento más profundo de la historia y el desarrollo del género en la Argentina para intentar comprender los motivos que llevaron a que una música surgida en un lugar y en un tiempo tan lejanos, adquiriesen nuestra tierra, bien al sur del Missisippi, una forma propia y una identidad que destaca sobre otras similares en el mundo y que tiene nombre propio: blues argentino”.

Los responsables, quienes consideran que no importa la lengua ya que esta manifestación vocal e instrumental es, en sí mismo, un idioma universal; cuentan en el texto que así como a partir de los años sesenta, Inglaterra le imprimió su personalidad propia -al punto que la historia lo denomina “blues británico”- en nuestras tierras se dio un fenómeno similar. Y comienzan un solo imaginario que a partir de sus grupos, músicos, lugares, estilos y viajes; desescriben los cimientos locales del ritmo, su consolidación y la explosión producida en los ´90. La crisis atravesada luego de la caída del menemismo, su posterior resurrección con la llegada de un nuevo milenio, un vistazo bien federal (explorando los sonidos emanados de nuestras diferentes zonas geográficas) y un análisis de la muy buena proyección internacional conseguida, completan los ocho capítulos.

Contando, por ejemplo, cómo se fundaron algunos de los grupos más influyentes, los autores refieren sobre Memphis La Blusera, creadores de éxitos como “La Bifurcada” “Un montón de nada” o “Moscato, Pizza y Fainá”, que fue en la pizzería La Universal donde se produjo ese encuentro tan trascendental para la música: “A fines de 1976, el Ruso (Daniel Beiserman) y Adrián Otero, un outsider que venía de Mataderos comenzaron una amistad que consolidaron poco después con un viaje a Villa Gessel. Allí empezaron a  componer sus primeros blues en español”. Por su parte, el mítico bajista recuerda hoy “Adrián tenía una fuerte impronta tanguera y yo quería tener una banda como la de B. B. King así que empezamos con eso en mente”.

Luego de un trabajo que comenzaron casi desde cero, debido a la inexistencia de una recopilación de datos, o de un archivo previo, sobre todo en el interior del país, esta investigación que se convierte en pionera detalla fielmente los momentos de oro. Pasando por la histórica actuación que Norberto “Pappo” Napolitano, invitado por el eterno B. B. King, supo dar en el Madison Square Garden, en agosto de 1993; o la época en que La Mississippi y Durazno de Gala llenaban teatros con suma facilidad.

El volumen que según la pareja firmante no intenta ser considerado como algo concluyente, sino, por el contrario, dejar una referencia y hacer un aporte para futuras investigaciones; cierra con dos anexos muy interesantes. Una enumeración y un breve análisis de los cincuenta discos esenciales del género es el primero de ellos. En la subjetiva guía orientativa, y armada de forma cronológica, desfilan desde “Manal” (de ídem, 1970), que estableció “las bases del blues local y del rock nacional”; hasta el reciente “Water me” (de la costarricense y residente argentina Cristina Aguayo). Por supuesto que el listado incluye los infaltables trabajos de Pappo's Blues (volumen I, 1971, Vol. II, 1972); Memphis la Blusera (“Alma bajo la lluvia”, 1982, “En vivo”, 1994); La Mississippi (“Bagayo”, 1995, “Classics”, 1996); sumándole otros menos conocidos, como el compilado “El Samovar de Rasputín. Blues en vivo (1995) o “Legaron los blues” (de Adrián Flores & Blues Special Band, 1999).

El segundo, en tanto, entrega una muy breve biografía de más de cien músicos y bandas nacionales que han logrado, en base a sus grandes virtudes, hacerse reconocidos y llevar adelante carreras muy importantes.

 

Un ejemplar que invita a explorar, descubrir y comprender mucho más de este arte que se ha convertido definitivamente en parte de la música y cultura nacional.

 

 

Seguí a uno de las autores en: https://twitter.com/malbecblues

y para visitar su blog dedicado al género andá a: http://malbecblues.blogspot.com.ar

 

Todas las novedades de editorial las encontrás en: http://www.gourmetmusicalediciones.com

y si deseás hacerlo a través de Twitter andá a: https://twitter.com/gourmet_musical

 

 

 

 



ene

blog comments powered by Disqus