AutoSemanario


LECTURAS FIERRERAS: "Guía para criar hijos curiosos", un fascinante camino para padres


Llegaron las vacaciones!!! Es tiempo de disfrutar del merecido descanso, y cargar las pilas para encarar con fuerza un año de muchas obligaciones. Pero para seguir acompañándote en tus momentos de ocio Autosemanario, además de las recomendaciones habituales para llevar en tu guantera, inaugura una nueva sección: LECTURAS FIERRERAS. En ella vas a encontrar los mejores fragmentos de los libros más importantes y lanzados recientemente.

 

El enorme desafío de educar a esos locos bajitos

 

Por Damián Cotarelo

 

Siempre con el objetivo de hacer docencia, y entregar interesantísimos textos que trasciendan, la bióloga, docente e investigadora Melina Furman  (click foto 2) retorna con un libro que brinda modernas y creativas ideas para encender la chispa del aprendizaje de los más chicos en casa.

“Guía para criar hijos curiosos”, es el título elegido por la Doctora en Educación (Columbia University, EEUU) y Lic. en Ciencias Biológicas (UBA), para bautizar un libro orientado fundamentalmente a padres y a todos aquellos adultos, en general, que tengan la responsabilidad de acompañar a nuestros hijos durante su crecimiento.

Apoyado en la psicología, las neurociencias y la pedagogía, el texto busca despertar en los más pequeños la curiosidad por importantes cuestiones que van desde cómo explotar sus intereses artísticos, científicos, tecnológicos o deportivos; hasta cómo se los puede asistir en momentos de frustración o ayudarlos a desarrollar hábitos de trabajo.

Cómo poner en acción la inteligencia emocional, de qué forma se aprende a comprender, cuáles son los ingredientes de la disposición a pensar, o cómo elegir  la escuela más apropiada (teniendo en cuenta aspectos como su ideología y valores, el proyecto pedagógico, la dimensión social, la participación familiar, el costo o la cercanía, entre otros); también forman parte del envío firmado por la autora de otras recomendables obras como “La aventura de enseñar ciencias naturales” (2009) y “La ciencia en el aula” (coautora, 2018).

Publicado por Siglo XXI, el volumen que ya alcanza su segunda edición, no se queda sólo en lo teórico y entrega actividades y juegos increíblemente estimulantes para poder practicar con los niños en al ámbito del hogar. “Son esas experiencias compartidas las que van a moldear su vínculo con el conocimiento y les van a dar las herramientas y el deseo para seguir aprendiendo”, se señala desde este manual que abarca desde la primera infancia al final de la escuela primaria.

 

“Leer este libro da ganas de tener hijos, o de volver a tenerlos, o de tener más. Seguro saldrán más curiosos… y felices”, advierte desde el prólogo el biólogo y divulgador científico argentino, Diego Golombek. Toda una definición, que elogia tanto como promete.

 

Aquí, en exclusiva, Autosemanario les ofrece un extracto del libro, donde la autora -en el marco de la inteligencia emocional- habla sobre las tentaciones, y explica la importancia del autocontrol.

 

¿Te comerías el malvavisco?

 

“Acá tenés un malvavisco. Me voy  ir de la sala unos minutos y a dejarte solo. Podés comerlo ahora o esperar. Si esperás y cuando vuelva no te lo comiste, te regalo otro y te llevás los dos”. Así empieza el famoso test del malvavisco que ideó el psicólogo Walter Mischel a fines de los años sesenta, en el que un investigador le da esa consigna a un niño o una niña de 4 años, se va de la habitación (y sin que los niños lo vean), los observa hasta que vuelve, para fijarse si pudieron resistir la tentación de comerlos, esperando por una mayor recompensa posterior.

 Una parte importante de la inteligencia emocional es la de poder regular nuestros impulsos inmediatos cuando hace falta, en pos de obtener recompensas mayores en el mediano o largo plazo.  Tarea nada sencilla, porque todos solemos ser presa de lo que se conoce como “miopía del futuro”, graficación ahora sin ver el después. ¿Me como el chocolate o me aguanto las ganas para estar más delgada en el verano? ¿Salgo a bailar esta noche o me quedo estudiando para obtener una mejor nota en el examen? ¿Insulto a alguien que me agredió o lo pienso dos veces y doy una respuesta menos violenta y más constructiva? ¿Ahorro para comprarme un auto dentro de muchos meses o me compro el celular más sofisticado hoy mismo? Ya lo decía el genial escrito Oscar Wilde: “Puedo resistirme a todo en la vida, menos a la tentación”.

¿Qué creen que harían (o hubieran hecho a los 4 años) sus hijos ante la prueba del malvavisco? ¿Se lo hubieran comido o no? ¿Y ustedes, de chiquitos?  Yo no hice la prueba con los míos (creo que porque me daba un poco de temor qué hacían), así que me quedé con la intriga. Pero al ver los videos que filmaron los investigadores (en la web hay montones de ellos, si tienen curiosidad por verlos), se observa que los chicos suelen hacer varias cosas: algunos se comen el malvavisco inmediatamente, casi sin esperar que el investigador salga por la puerta. Otros aguantan un rato, desplegando estrategias de lo más creativas: se tapan los ojos para no verlo, lo tocan pero no lo comen, lo huelen, se meten debajo de la mesa, comen un poquito. Pero al final no pueden resistirse más y se lo comen entero. Y un tercer grupo resiste la tentación hasta que el adulto vuelve con su premio.

Mischel catalogó a un gran número de chicos según que hacían con el malvavisco (si se lo comían o no, y todas las variantes intermedias) y después los siguió a lo largo de los años, estudiando sus vidas. Lo que encontró fue impactante: quince años después, los que habían resistido la tentación de chicos (es decir, los que habían demostrado mayor autocontrol a los 4 años) tenían, ahora ya siendo adolescentes y jóvenes, mejores resultados académicos que los impulsivos, y sus padres declaraban que tenían mejores relaciones sociales y que podían lidiar más efectivamente con la frustración y el estrés.

El estudio generó mucho revuelo en la época porque indicaba que la posibilidad de diferir la gratificación (es decir, poder controlar las ganas de recibir una recompensa inmediata pensando en el mediano o largo plazo) parecía a hacer una enorme diferencia en nuestras posibilidades futuras.

Por suerte, los estudios en ciencias cognitivas también mostraron buenas nuevas para los comedores de malvavisco de 4 años: la capacidad de autocontrolarse se puede mejorar, tanto en los niños como en personas de cualquier edad. Aunque nuestros hijos sean incontrolables devoradores de dulces, hay cosas que se pueden hacer para que, al menos cuando valga la pena, piensen dos veces antes de lanzarse a obtener el premio inmediato sin pensar en el después. Eso no quiere decir que tengamos que enseñarles a los chicos a autocontrolarse todo el tiempo y a ser una especie de robot, claro que no (así, la vida sería probablemente muy aburrida) pero que tengan la posibilidad de elegir para cuando sea importante y que no sean esclavos de sus propios impulsos son aspectos clave de su inteligencia emocional.

En la vida cotidiana, un niño con buen autocontrol puede aceptar (aunque proteste un poco) suspender algo que está haciendo y que le resulta divertido (¿vieron que los chicos siempre empiezan a jugar con los amigos al mejor juego de todos en el momento exacto en que tenemos que volver a casa, después de haberse aburrido durante toda la visita?). O pueden mantener su atención sin distraerse demasiando cuando escucha una historia, participa de un juego o está sentado a la mesa durante una comida. Por resolver completa una tarea de la escuela aunque sea larga y tenga alguna parte que no le resulte tan fácil.

Naturalmente, el autocontrol no se logra de un día para el otro: es más difícil para los más pequeños y se va desarrollando con el tiempo y la maduración. Pero hay algunas cosas que podemos hacer en casa para ayudarlos a que se fortalezca.

 

 

Seguí a la autora en: https://twitter.com/melifurman

 

Todas las novedades de editorial las encontrás en: https://twitter.com/sigloxxiarg

y si querés ver más libros y visitar su web andá a: http://www.sigloxxieditores.com.ar

 

 

 

 

 



ene

blog comments powered by Disqus