AutoSemanario


Los Crímenes Ejemplares de Max Aub, ahora ilustrados por Liniers


Por Damián Cotarelo

 

A casi sesenta años de su primera publicación una nueva reedición de “Los Crímenes Ejemplares”, de Max Aub (click foto 2), llega a las librerías. Pero no se trata de una simple reimpresión ya que, además de reintegrar algunos párrafos suprimidos, trae consigo las brillantes ilustraciones del historietista argentino Liniers (click foto 3).

Este excelente trabajo de humor negro tuvo su primera aparición en México (país donde murió el autor), en el año 1957, y fue el propio Mohrenwitz -apellido paterno que no solía utilizar- quien desde el prólogo aseguró que estos cuentitos, estas sentencias y confesiones de asesinos y suicidas eran material “de primera mano”. “Pasó de la boca al papel rozando el oído. Confesiones sin cuento: de plano, de canto, directas, sin más deseos que explicar el arrebato. Recogidas en España, en Francia y en México, a través de más de veinte años no iba -ahora- a aderezarlas: razón de su vulgaridad”, amplió.

En esta edición 2015, lanzada por Del Zorro Rojo -sello perteneciente al Grupo editorial Del Nuevo Extremo-, se han reintegrado devuelto al cuerpo principal alguno de los textos suprimidos en 1968. Por ejemplo “Dos crímenes barrocos” forman parte de esta inclusión que él mismo, en los diferentes relanzamientos, quitaba o agregaba.

El volumen dividido en cuatro secciones: una central y extensa denominada “Crímenes” y tres más breves bautizadas “De suicidios”, “De gastronomía” y “Epitafios”; que desarrollan una serie de hechos que, durante su exilio en la tierra mexicana, justificó irónicamente sosteniendo que años lo habían “abierto a la comprensión"... Y empleando un humor de carga profunda eleva a categoría ejemplar crímenes que no son más que un impulso mal refrenado, muertes simples, mediocres, sin épica ni retórica alguna, y por las que según él todos hemos sido tentados alguna vez.

Los microrelatos divertidos y llenos de ironía están cargados de un enorme pesimismo ya que se enfrentan a las motivaciones para cometer un crimen o para suicidarse, y las respuestas son absurdas, gratuitas, incoherentes o arbitrarias. Eso se exhibe, por ejemplo, en el pequeñísimo y contundente “Lo maté porque era de Vinaroz” (un municipio de la Comunidad Valenciana, España, situado en el extremo norte de la costa de la provincia de Castellón).

“Era imbécil. Le dí y expliqué la dirección tres veces, con toda claridad. Era sencillísimo: no tenía sino cruzar la Reforma a la altura de la quinta cuadra. Y las tres veces se embrolló al repetirla. Le hice un plano clarísimo. Se me quedó mirando, interrogante:

-Pos no sé.

Y se alzó de hombros. Había para matarlo. Lo hice. Si lo siento o no, es otro problema”, es otro de los relatos que muestran su excéntrica acidez.

Un párrafo aparte merece el arte desplegado por Ricardo Siri (utiliza el seudónimo Liniers), el creador de queridos personajes de tira como “Macanudo” o "Bonjour", quien a través de sus dibujos le aportan aún más absurdo al trabajo. Desopilantemente escabrosos todos ellos están creados en solo dos colores: rojo (sangre) y negro (oscuro) (ver galería de ilustraciones haciendo click a partir de la foto  4).

Nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1973, el humorista que comenzó haciendo fanzines y llegó a editar muchísimos libros como “Escrito y dibujado por Enriqueta” o “En el bosque: cuento de hadas”, además, naturalmente, de la recopilación de las aventuras de sus citadas creaciones (acaba de presentar “El Macanudo Universal 2”). Además, en 2012, fue distinguido por la Fundación Konex con el Diploma al Mérito en la categoría Humor - Historieta.

Retomando el trabajo, el último capítulo está dedicado a los textos que honran a los difuntos, normalmente inscritos en una lápida o placa sobre su tumba, donde el alma máter de la Fundación que hoy honra su memoria entrega sarcasmo al por mayor: “Del bueno: no se enteró”, “Del tirano: Fue a lo suyo por lo suyo” o “Del bobo: no tuvo enemigos”.

El destacado escritor hispano-mexicano, que vino al mundo en París, el 2 de junio de 1903, y se fue en 1972, ostentó la particularidad de haber mantenido a lo largo de su vida cuatro nacionalidades: alemana, heredada de sus padres; francesa, por nacimiento; española, al afincarse su padre en Valencia en 1914 y, finalmente, mexicana, por elección propia, al exiliarse tras la Guerra Civil Española.

 

Max Aub, probablemente una de los escritores mundiales que mejor haya usado la elipsis, con el fin de contar en poquísimas palabras una historia enorme que el lector va construyendo. Y esta obra, con contenido renovado y acento argentino, aún mantiene el mismo espíritu de ese hombre premiado que desde su “Confesión” (también forma parte de ella) inmortalizara para siempre: “Me declaro culpable y no quiero ser perdonado. Estos textos -dejo constancia- no tienen segundas intenciones: puro sentimiento”.

 

Si deseás conocer la Fundación en memoria del autor andá a: http://www.maxaub.org

 

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