AutoSemanario


Un nuevo libro exhibe la vida y obra de Sigmund Freud


Por Damián Cotarelo

 

La historiadora francesa Élisabeth Roudinesco (click foto 2) presenta “Freud. En su tiempo y en el nuestro”, un ambicioso volumen que recorre los días del austríaco Sigmund Freud (click foto 3), el creador del psicoanálisis.

La Directora de investigación en la Universidad de París-VII empieza contando desde su introducción lo complejo que fue realizar el trabajo, debido a la gran cantidad de material que dejó el protagonista. Unos veinte volúmenes, más de trescientos artículos, y una estimación de que escribió veinte mil cartas, de las cuales se conservan la mitad. Luego de esto y fruto de su amplio estudio adelanta: “Me he propuesto exponer de manera crítica la vida de Freud, la génesis de sus escritos, la revolución simbólica que lo tuvo por iniciador en los albores de la Belle Époque, los tormentos pesimistas de los años locos y los momentos dolorosos de la destrucción de sus iniciativas por los regímenes dictatoriales”; y completa sosteniendo que al margen de “hombre ilustre” abordó, como contrapunto, “la vida de algunos de sus pacientes que llevaron una `vida paralela´ sin relación con la exposición de su `caso´. Otros reconstruyeron su cura como una ficción y, por último, aún otros, más anónimos, salieron de las sombras gracias a la apertura de sus archivos”.

El texto, editado por Debate, pinta a Sigismund Schlomo Freud (tal su nombre completo) como "un hombre ambicioso, perteneciente a un extenso linaje de comerciantes judíos de la Galitzia Oriental, que se dio el lujo, a lo largo de una época turbulenta -el derrumbe de los imperios centrales, la Gran Guerra, la crisis económica, el triunfo del nazismo- de ser a la vez un conservador ilustrado en busca de liberar el sexo a fin de controlarlo mejor, un descifrador de enigmas, un observador atento de la especie animal, un amigo de las mujeres, un estoico aficionado a las antigüedades, un "desilusionador" de lo imaginario, un heredero del romanticismo alemán y un "dinamitero de certezas de la conciencia". Aunque principalmente lo considera "un judío vienés y de las identidades comunitarias, tan apegado a la tradición de los trágicos griegos (Edipo) como a la herencia del teatro shakesperiano (Hamlet)".

Dividida en cuatro grandes partes el comienzo -denominado “Vida Freud”- se remonta al contexto social, político y familiar anterior y posterior a su nacimiento, ocurrido el 6 de mayo de 1856. Cuenta su relación con el judaísmo o el deseo femenino y la sexualidad; hasta llegar al nacimiento del psicoanálisis, desmitificando ciertos hechos como aquel que aseguraba que él mismo se había autoanalizado.

También la autora de numerosos títulos como “Lacan. Esbozo de una vida, historia de un sistema de pensamiento” repasa el famoso caso en el que el intelectual experimentó con la cocaína, en sí mismo, intentando generar el milagroso remedio que supuestamente le permitiría luchar contra su neurastenia y los efectos devastadores de su abstinencia sexual. Y luego de relatar una experiencia en la cual éste se la administró a su amigo Ernst von Fleischl-Marxow, que acabó fracasando debido a la sustitución de una toxicomanía por otra, revela: “Como él no era dependiente de aquella droga se negaba a admitir la existencia de varios casos de adicción, señalados, empero, en la literatura médica de su tiempo”.

“Freud, a la conquista” nos muestra a Carl Jung u Otto Gross, algunos de los primeros discípulos que generaron las ideas de este médico neurólogo, aunque también a sus tempranos detractores. También se aborda su primera y única visita Estados Unidos, en 1909, y la refundación de su pensamiento como consecuencia del horror que generó la Primera Guerra Mundial.

Aunque este es un libro justo y ecuánime, la clave del mismo radica en que no está enfocado como un ensayo o una biografía común sino que contiene aspectos novelescos. Y la mejor prueba son los premios franceses, Prix Décembre y Prix de Prix, que el año pasado obtuvo en este género.

La narración de aspectos de su vida privada mezcla pequeños y grandes acontecimientos. De esta forma su amor por los perros (se cita a Wolf, un ovejero alemán y a Topsy y Lung Yu, pertenecientes a la raza chow-chow); el desarrollo de ciertas amistades, el análisis en detalle de su práctica psicoanalítica; sus principales pacientes y las controversias alrededor de sus resultados terapéuticos; así como su particular relación con las mujeres aparecen en “Freud en su propia casa”.

En tanto, “Freud, los últimos tiempos” es la última parte del ejemplar y en donde se repasa, tras la anexión de Austria por parte de la Alemania nazi, su exilio hacia Londres (1938) en compañía de su familia y ayudado financieramente por su paciente y familiar, Marie Bonaparte. Además, la responsable de “Nuestro lado oscuro. Una historia de los perversos” nos cuenta el escepticismo que el psicoanalista tenía frente a la revolución socialista o su defensa del análisis practicado por no médicos, el llamado análisis “lego”.

Su dolorosísimo proceso de enfermedad a causa de un cáncer oral, que incluyó más de 30 operaciones, se vio finalizado el 23 de septiembre de 1939 cuando su amigo, el Dr. Max Schur, cumplió la promesa que le había hecho de “ayudarlo a ponerle fin cuando llegara el momento”. Y en proporciones elevadas le inyectó morfina en tres ocasiones. “La dosis calmante no podía superar los dos centigramos. En consecuencia había escogido la muerte mediante una sedación profunda y continúa”, revela Roudinesco.

 

Con esto acababa la vida de un hombre especial que, en base a sus debatidas teorías y el tratamiento que le brindaba a sus pacientes, causó un grandísimo revuelo mundial que aun llega a nuestros días. Y concluye, además, una obra de más de 600 páginas, profundamente interesante y documentada.

 

 

Las novedades de este sello las encontrás en: http://www.megustaleer.com.ar/editoriales/debate/022

 



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