AutoSemanario


Violeta Vazquezy su propuesta de dejar de repetir la historia familiar


Por Damián Cotarelo

 

La invitación de la terapeuta, puericultora y astróloga, Violeta Vazquez, es clara: “¡Basta de repetir la historia familiar!”. Y para ello escribió una obra que  a partir de sus propias experiencias de vida interpela, despabila e invita a repensar lo femenino.

La escritora, dedicada a formar terapeutas que sigan el método de su creación (Biodecodificación Rizoma), dar talleres y escribir libros de auto-honestidad que conecten a las lectoras con sus partes olvidadas y potenciales ocultos; ofrece ejercicios para diferenciar las decisiones propias de los mandatos familiares y decodificar enfermedades a través del árbol genealógico.

Contando con la singularidad de ofrecer seis prólogos, en el de su colega, Diana París,  se resume que “tan cercano, tan a la mano, tan allanado se ve el camino mientras desandamos estas páginas. Accesible. Humanamente a escala. Revelador de espacios insospechados…”.

Y señalando que el material “invita una y otra vez al desafío de abrir todas las puertas: la de la memoria afectiva, la del cuerpo, la del alma, la del erotismo y la puerta que a veces deja entre-ver, agazapada, a la muerte”, concluye que “con la frescura de quien ostenta la plenitud de la treintena, pero con la sabiduría de una viejita que conoce recetas chamánicas, Violeta Vazquez esparce semillas/astros que van de la Tierra al Cielo: tanto sabe de muñecos para jugar/sanar, para acompañar puerperios y para dar la teta como sabe del descenso al agobio más subterráneo del dolor, la ausencia, el abuso y el abandono".

Por su parte, desde la introducción, la responsable del volumen pretende: “Estar al servicio con mi propia historia, de la historia de ustedes. Y ofrecer un relato desnudo, cargado de honestidad, humor, detalle y profundidad”; mostrando que su crecimiento -en los aspectos más importantes- deja en evidencia que el crecimiento no es el lineal, que no se asciende, que duele…

“Si repito la historia de mi familia me doy cuenta. Si estoy comiendo compulsivamente me doy cuenta, si estoy necesitando ser el centro también. Si mi cuero está desconectado o deshabitado me doy cuenta”, reflexiona la terapeuta y sintetiza que su libro “narra ese `darse cuenta tocando´, desde una mirada honesta, profunda, autocrítica e irónica sobre los roles femeninos, sin olvidarse de darle agenda a temáticas `políticamente in-correctas´ como las cirugías plásticas, la menstruación, las adicciones, la masturbación o la muerte”.

El recorrido por sus propias vivencias comienza con el relato de sus numerosísimos miedos infantiles (a las serpientes, tormentas, enfermedades, etc., etc.), los incómodos cambios adolecentes (en principio no quería menstruar y luego, a los 16, soñaba con “ser madre ya”) y las dudas de su primera juventud (se preguntaba, por ejemplo, si sería frígida).

A la continuación de su crecimiento le siguen páginas que suman más interrogantes sexuales; la llegada de la terapia (a través de la efectuada junto a su pareja); sus sentimientos maternales, tras la llegada de Catalina y Oliverio (de 8 y 2 años); aspectos que la definen como una paciente hipocondríaca; su desarrollo profesional; y el falso sentimiento de “sentirse vieja”. Con respecto a éste último Vazquez (click foto 2) escribe: “Siento el cuerpo cansado, llovido, atrincherado. Retorcido. Cada vez menos, igual. Ojalá sea cuestión de tiempo esto de dejar ser viejo como Benjamín Button. La creencia de estar fallada ha contribuido con este esquema corporal tan desvitalizado que tengo de mí misma. Ahora pretendo detenerme en el momento preciso, cuando me encuentro arrugada, necia, quejosa”; aunque rápidamente aclara: “el problema no es mi vejez, sino la sensación de que se me acaba el tiempo. Corro. Para llegara a quién sabe dónde. Por miedo a tener una vida mediocre. Porque mañana puede no haber nada. Un pensamiento basado en la escasez. Mi mente fijada en los dramas del pasado (…) Era más vieja a los 20 que a los 30, lo que rejuvenece no es mi cuerpo, es mi forma de mirar”.

Ya en la segundo tramo del texto editado por Del Nuevo Extremo, la Directora de la Escuela de Formación Profesional en Puericultura y Familia PanzayCrianza presenta una serie de casos que sus consultantes trataron terapéuticamente. Y lo hicieron a través de Biodecodificación Rizoma, un método propio que consiste en la desprogramación de los síntomas y los conflictos e incluye el análisis vivencial del Árbol Genealógico y el encuentro del hilo conductor de la propia historia desde la gestación.

Allí, a partir de la exposición de diferentes historias de mujeres que se dieron cuenta de sus repeticiones (luego de vivir hechos físicos y emocionales), la autora de “Dar la Teta” (su primer libro) lo aplica y encuentra la temática de cada historia y pre-historia. E insta a los lectores a que no se mantengan pasivos en su lectura y decidan contarse a sí mismo “su propio caso” y resolver situaciones vinculares.

 

Proponiendo la receta de investigar quiénes fueron los ancestros,  e invitando a la reflexión y la introspección, un libro para conectarse así con lo propio y lograr saber quién fue uno y quién desea ser.

 

 

Seguí a la autora en: https://twitter.com/violevaz

y si querés saber mucho más visitá su web en: http://www.violetavazquez.com.ar

 

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