AutoSemanario


Yoga: Entrevistamos a la profesora Gabriela Binello, que nos presenta su completísimo manual personalizado


Por Damián Cotarelo

 

La instructora argentina Gabriela Binello, especializada en yoga terapéutico, presenta su libro debut donde intenta que la gente acceda a esta disciplina combinando la práctica con la entrega, además de sumarle una nutritiva introducción teórica.

Titulado “Yoga personalizado” (click foto 2), el recorrido se remonta desde el origen de la filosofía del yoga, y al mismo tiempo invita a bucear dentro del interior de cada persona. “Los yogas sütras de Patánjali (obra fundamental compilada alrededor del año 300 a.C.) describen al yoga como un estado expandido de la mente, y muestran el camino para conocer y refinar esa mente en pos de la liberación del sufrimiento humano”, se apunta.

Formada en Argentina y Brasil, y completando sus estudios en el Institute of Indian Yoga Therapy (India), Binello, que además es Licenciada en Ciencias de la Comunicación, también entrega un anexo con veinte posturas ordenadas de acuerdo a diferentes planos: de pie, acostado boca arriba, acostado boca abajo o sentado.

Inspirada en la tradición del gran maestro hindú Sri Tirumalai Krishnamacharya (1888-1989), este manual editado en forma independiente resulta muy completo -aunque por momentos se vuelva algo técnico- y aborda el tema desde una posición muy seria, profunda y consistente.

 

En exclusiva, Autosemanario entrevistó a la autora, que además de contarnos más sobre su nuevo libro, y echar luz sobre algunos conceptos clave de la disciplina, nos regala un repaso por alguna de sus experiencias más movilizadoras.

 

Autosemanario: Su reciente texto se llama “Yoga personalizado”. Cuéntenos cuáles son las ventajas de llevar a cabo una práctica a medida.

Binello: La mayor que podría mencionar es que favorece la introspección, es decir entrena mucho la auto-observación personal. Y eso impacta en un mayor conocimiento (conciencia) de sí mismo. Porque esto es yoga: conexión, integración, aceptación. No puede haber conexión si uno no se conoce.

Además, esto plantea un desafío porque normalmente es más sencillo creer que se “conecta mejor” con el marco y las intervenciones de una clase grupal (y tomar “la energía del grupo”; “sentirse parte” de algo espiritual al entrar al estudio; buscar imitar a los demás; contagiarse de la “energía” del profesor, etc.), antes que entrenar la voluntad de realizar todos los días una práctica en el hogar. Sin embargo, es ésta última la que potencia una transformación real, genuina, profunda en los hábitos y la calidad de vida de cada uno.

A: Con respecto al proceso de creación del libro: ¿Cuánto tiempo demoró en escribirlo, que sensaciones le generó y cómo reaccionó al verlo terminado?

B: Se fue escribiendo sin saber que terminaría siendo un libro. Desde muy chica siempre estuve conectada con la escritura y luego, ya en la universidad, tomé el hábito de transcribir y digitalizar todos mis apuntes.  Originado precisamente en muchos de los utilizados para el profesorado, más seminarios en el exterior y especialmente durante mi formación de yoga terapéutico en India, tuvo una “gestación” de 6 años aproximadamente y cuando decidí editarlo, tardamos solo seis meses en diseñarlo y corregirlo con Silvina Viola. Al llegar a mis manos sentí muchas cosas pero claramente recuerdo un pensamiento que vino para decirme: “Esta te la debías, Gaby... Gracias”.

A: ¿Cuál es el concepto más importante que intentó transmitir con él?

B: El amor por las enseñanzas. Creer en lo que estudiamos implica total entrega para mí. Suele asociarse el yoga con muchas cosas, y especialmente en países como el nuestro (donde no hay regulación de ningún tipo sobre estos temas), me interesaba también abrir contenidos que revistan cierta complejidad de abstracción y situarlos en casos concretos. Hablar claro sin trivializar los contenidos. Los lectores dirán si lo logré...

A: ¿Por qué eligió al maestro indio Tirumalai Krishnamacharya como inspirador de su obra?

B: Practico desde hace muchos años, pero mi relación más fuerte con la disciplina la viví durante al menos seis años, aprendiendo con un profesor con quien no teorizábamos. Sólo practicábamos. Eso cambió radicalmente mi manera de pensar y hacer.

Cuando ese ciclo de mi vida concluyó, quise “formalizar” todo ese aprendizaje y busqué y probé varios profesorados. Pero ninguno terminaba de completarme... sentía que en la mayoría, hablaban mucho de cosas que no habían experimentado ni de cerca. Hasta que alguien me habló de Canto Védico y, a través de esas primeras clases, me enteré de la formación Krishnamacharya en Argentina que me brindó enseñanzas profundas, honestas y generosas.

A: ¿Compartís absolutamente todo de su linaje (línea ininterrumpida de enseñanza entre maestros y discípulos)?

B: Mirá, respeto, agradezco y honro sus enseñanzas pero no adhiero al linaje patriarcal y verticalista que se intentó mantener en algunos de sus ámbitos.

A: En ciertos pasajes habla de las ventajas que brinda arribar a un estado de “mente estable”, al momento de ejercitar el yoga, ¿cómo es posible llegar a ella? ¿El estrés impide la conexión mente-cuerpo?

B: Una mente estable se entrena. Y se llega a ella con la ejercitación de pequeños pasos sostenidos en el tiempo y compromiso en la práctica. Vivimos en un estado de agitación, ansiedad, sobreabundancia de estímulos, velocidad e información y claramente el estrés -producto de todo esto- nos desconecta totalmente del cuerpo.

A: Su libro entrega posturas pero también abundante información. Y teniendo en cuenta que muchas personas llegan y se vuelcan a la actividad sin antes leer demasiado, a su juicio: ¿qué le aporta al alumno -si es que así lo fuera- informarse y conocer más acerca de toda la parte teórica?

B: Considero que informarse, leer y estudiar es importante si nuestra conexión con la lectura es profunda y termina siendo una experiencia transformadora per se. En cambio si lo que se busca es solo “acumular información”, descartaría totalmente leer. Porque en ese caso actuaría como un mero acopio de variables que, no solamente no conduce a una mente más estable, sino que dificulta y entorpece aún más el camino.

A: Yendo un poco más al plano personal, ¿que la llevó tan tempranamente en su adolescencia a practicar regularmente?

B: Empecé a practicar ejercicios cuando tenía 19 años. En ese momento había empezado a tomar clases de acrobacia en una escuela de circo y, como para entrar en calor antes de las clases, en mi casa, leía y hacía unas posturas que extraía de un libro de Indra Devi que mi mamá tenía en su biblioteca. Así comencé...

A: Sabemos que completó sus estudios de instructora en el Institute of Indian Yoga Therapy. ¿Qué le aportó aquella serie de regulares viajes a la ciudad de Chennai (India)?

B: Fundamentalmente  mayor observación de mi misma, de mis pares, de mi entorno. Me templó para aceptar todos los “colores” de este mundo tan particular, y me regaló vínculos entrañables que marcaron mi vida, como el de mi profesora india, Sangita Kannan (NdR: el volumen incluye una afectuosa carta que ésta le envió a Binello, en febrero de 2016).

A: ¿Cuál es el error más común que comete la gente al pensar en yoga?

Creo que uno de los más comunes es asociarlo con “no pasión”, algo así como estar inerte.... Pero el más peligroso de todos es dar por sentado que porque alguien enseña, goza de algún grado elevado de “espiritualidad”.

A: Si tuviera que enumerar los tres beneficios más importantes que ofrece la actividad, ¿cuáles nombraría?

B: En primer lugar mencionaría el desarrollo refinado de la observación propia y de los demás; mientras que el segundo y el tercero están directamente vinculados a éste. Es que eventualmente lo anterior, con el tiempo, debería redundar en mayor aceptación, y todo eso debería llevarnos -en una tercera etapa- a una verdadera y plena libertad e independencia

A: Para cerrar la entrevista, y apelando a su condición de docente y experta en el tema, ¿cómo evalúa el momento actual de la especialidad en nuestros país?

B: Sinceramente no suelo mirar ese estado. No me interesa detenerme en hacer evaluaciones de ese tipo porque creo que no es mi función, más bien trato de concentrarme en lo que me toca hacer: practicar, dar clases y comunicar.

 

Seguí a la autora en: https://twitter.com/gabrielayoga

y para saber mucho más visitá su web en: https://www.yogapersonalizado.com

 



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