AutoSemanario


Alfa Romeo 4C


 

Just drive, una clara invitación a disfrutar de esas auténticas sensaciones que solo un Alfa Romeo sabe brindar. El nuevo eslogan, que acompañará la campaña de comunicación de los modelos Alfa Romeo, surge a raíz de la presentación del 4C, el pequeño purasangre que marca el retorno de la marca al mundo de los coupés deportivos ligeros.

Prestaciones extraordinarias, maniobrabilidad única, aerodinámica extrema y diseño que fusiona los recursos estilísticos de la tradición Alfa Romeo. Así es, resumido, el nuevo Alfa Romeo 4C, una 'máquina de conducir' sin compromisos, que te invita a emocionarte al volante, tanto en carretera como en circuito.

Alfa Romeo 4C es sencillez y ligereza: un coche donde todo ha sido diseñado para disfrutar plenamente de la conducción. La misma sencillez ha modelado su diseño. El automóvil expresa una "belleza natural" fruto de la combinación perfecta de función y forma. En su diseño y dimensiones recuerda inmediatamente uno de los más bellos coupé de todos los tiempos: el Alfa Romeo 33 Stradale. Al igual que el mítico 33 Stradale, el 4C se ha realizado para satisfacer exigencias mecánicas y funcionales extremas. La carrocería 'cubre' aerodinámicamente el motor y el chasis con superficies limpias y sencillas.

Diseñado por los ingenieros de Alfa Romeo y producido en la planta Maserati de Modena, el fascinante coupé de '2 plazas justas' emplea tecnologías y materiales derivados del 8C Competizione - carbono, aluminio, tracción trasera - y tecnologías propias de modelos Alfa Romeo comercializados en la actualidad, pero profundamente evolucionadas para resaltar al máximo la deportividad del nuevo automóvil. Lo demuestran el nuevo 1750 turbo gasolina con inyección directa y bloque de aluminio, el cambio de doble embrague en seco "Alfa TCT" de última generación y el selector Alfa D.N.A. evolucionado con el inédito modo Race.

Una longitud de unos 4 metros y una distancia entre ejes inferior a 2,4 metros resaltan por una parte las cualidades de compacidad del vehículo y por otra acentúan sus características de agilidad. Las cualidades dinámicas del Alfa Romeo 4C se confirman con una relación peso/potencia inferior a 4 Kg/CV, un dato de superdeportivo.

Este coche se declara Alfa hasta la médula, confirmando ese espíritu deportivo que en los trayectos mixtos, o mejor aún, en los circuitos donde la velocidad y las aceleraciones transversales resultan más comprometidas, transmite sensaciones únicas al volante, incluso para el conductor más experto: de 0 a 100 km/h en solo 4,5 segundos, 258 km/h de velocidad máxima, picos de deceleración del orden de 1,2 g y picos de aceleración lateral superiores a 1,1 g. Todo esto también se logra mediante una distribución equilibrada del peso: el 40% en el eje delantero, el 60% en el trasero.

Si estos datos confirman las excelentes prestaciones y las cualidades dinámicas del 4C, existe un dato que pertenece indisolublemente a todo Alfa Romeo: la facilidad con la que se es capaz de reconocer un coche de la marca a través de los demás sentidos. Así pues, no solo el impacto visual, sino también el sonido del motor (se han resaltado las frecuencias graves y el típico ruido sordo del escape).

Del mismo modo, para 'sentir' el coche, se ha diseñado con especial atención una zona de asiento envolvente. Percepciones corporales que se sienten estando a bordo y, en medida aún más completa y emocionante, al volante del automóvil. Por ejemplo, el freno, al igual que en los coches de carreras, puede modular la carga para disponer de la necesaria sensación con el pavimento, incluso cuando se quita gas de forma brusca; la dirección, que debe transmitir el mayor feeling posible, no es asistida, es progresiva y directa; el acelerador está listo para controlar la salida de las curvas con la mayor aceleración posible.

El Alfa Romeo 4C se comercializará en todos los principales mercados mundiales con una disponibilidad anual limitada a solo 3.500 unidades, 1.000 de ellas destinadas a Europa. A partir de octubre, se podrá pedir en todos los concesionarios Alfa Romeo de Europa.

El 4C marca el inicio del plan de crecimiento global de Alfa Romeo que, junto a futuros modelos, se presenta como una marca global que competirá en el corazón del mercado Premium. Por esta razón, está desarrollando sinergias con las marcas Premium del Grupo Fiat-Chrysler, en particular Maserati, que agrega la fuerza de su historia, de su capacidad de innovación y de su fama en todo el mundo. En este sentido, por tanto, el superdeportivo Alfa Romeo 4C es un producto-símbolo con un altísimo nivel de calidad y de refinamiento tecnológico que encarna los valores más profundos de la marca Alfa Romeo.

Diseño

Equilibrio: la máxima eficiencia aerodinámica se fusiona con la elegancia de las proporciones

Fuerza: músculos y formas esculturales en la parte trasera y el lateral 

Sencillez: interior funcional para una implicación total en la experiencia de conducción

Las dimensiones compactas convierten en único este “2 plazas justas” en el seno del escenario competitivo: mide unos 4 metros de largo, 200 cm de ancho y 118 cm de alto, con una distancia entre ejes inferior a 2,4 metros. Medidas que, por una parte, resaltan las 'proporciones de superdeportivo' del vehículo y, por otra, acentúan sus características de agilidad.

Diseñado por el Centro Stile Alfa Romeo, desde el principio el desarrollo del exterior del 4C se caracteriza por la necesidad de destacar el estilo del vehículo y las características técnicas tanto desde el punto de vista dinámico como aerodinámico. Por este motivo, todas las soluciones de estilo adoptadas se han mejorado en función del objetivo final del coche: las prestaciones.

Para ello, las superficies se han tratado de manera escultural, obteniendo en el volumen, "por sustracción", todas las innovadoras soluciones aerodinámicas, gracias a la sinergia en la labor de ingenieros y diseñadores. El resultado de esta colaboración se ha traducido en un automóvil que transmite pura deportividad a través de la fusión de técnica y estética, requisito imprescindible para cualquier deportivo Alfa Romeo donde la forma es siempre y ante todo función. Por otra parte, cada uno de los elementos estructurales ha sido concebido para el máximo rendimiento dinámico y contribuye a crear un coeficiente de deportancia negativo que asegura el máximo agarre al suelo durante las aceleraciones laterales.

La parte trasera, sinuosa y envolvente, recubre y 'abraza' el corazón latiente del automóvil: la parte mecánica y el motor visible a través de la luneta. Todo ello, gracias al desarrollo de una acentuada musculatura sobre las ruedas que otorga fuerza y potencia a la zona trasera.

La musculatura trasera sujeta su estructura en los pilotos traseros circulares y en las tomas de aire laterales necesarias para refrigerar el intercooler y para que entre el aire que aspira el motor. De este volumen trasero cargado de energía y de las dos tomas de aire laterales, se originan dos largos músculos que otorgan velocidad y dinamismo al lateral, generando en el frontal el volumen necesario para acoger los faros delanteros y, en la parte central, los dos fuertes nervios que recorren el capó trazando la inconfundible “V” y encontrando su conclusión natural alrededor del escudo. Este último, junto con las dos bocas laterales, conforma el conocido "trilobulado": signo distintivo de todos los Alfa Romeo.

También en la zona trasera aquello que parece un simple trazo desempeña una función concreta: al lado del portamatrícula hay dos líneas que visualmente crean dos puntos de luz que dinamizan el volumen, pero funcionalmente sirven para garantizar la protección entre el péndulo y el piloto en caso de impacto por detrás.

Toda la parte trasera - comenzando por el perfil trasero alto y por toda la parte inferior que presenta un gran “difusor” con rebaje aerodinámico y escapes - se ha probado ampliamente en el túnel de viento para asegurar las máximas prestaciones de carácter aerodinámico.

Por último, la gama de colores exteriores refleja el espíritu del vehículo y resulta esencial para ser Alfa: rojo, blanco, negro y gris, pero concentrándose en la tecnología gracias a la introducción de colores tricapa. El ya consolidado y conocido Rojo Competición que, por su plenitud, brillo y tornasolado, plasma los volúmenes del vehículo es la esencia del espíritu Alfa Romeo.

Tradición y futuro

El Alfa Romeo 4C recuerda inmediatamente algunos modelos emblemáticos de la tradición que dejaron una huella importante en la historia de la marca. Cabe mencionar, por sus dimensiones y su diseño similares, el 33 Stradale de 1967, un automóvil que reunía exigencias mecánicas y funcionales extremas con un estilo sencillo que ‘vestía’ adecuadamente el motor y el chasis con tratamientos inconfundiblemente Alfa Romeo.

También el Alfa Romeo 4C vuelve a recorrer la misma senda y lo hace para completar un recorrido iniciado con el 8C Competizione, radicalizando algunos conceptos peculiares de la marca como la compacidad, la dinamicidad y la agilidad. Se ha aplicado esa misma búsqueda de lo esencial para realizar uno de los coches más ligeros del mundo: el Alfa Romeo 4C. Una auténtica búsqueda del peso ideal que ha llevado a la fórmula para combinar ‘ligereza y eficiencia’, explorando nuevas soluciones y materiales, además de un meticuloso trabajo de desarrollo relacionado con tecnologías muy avanzadas, en muchos casos derivadas de la Fórmula 1 o de la aviación.

El binomio ‘Ligereza y Eficiencia’ ha dado vida a algunos inolvidables Alfa Romeo del pasado como el 8C 2900 B Touring de 1938, con toda la carrocería de aluminio e ilustre protagonista de Le Mans, o como el 1900 C52 "Disco Volante" de 1952, un automóvil de 230 km/h que pesaba tan solo 760 kg.

Con el fascinante 4C la marca Alfa Romeo también expresa su interpretación de ‘Tecnología’ - al igual que el Giulietta de 2010, primer vehículo en el mundo en desarrollar y adoptar la transmisión TCT - y de ‘Dinamismo’, una característica que evoca inmediatamente el 8C Competizione de 2007, el Alfa Romeo de carretera más veloz de la historia y producido en una serie limitada de 500 unidades.

Hoy, estos valores - Tecnología y Dinamismo, Ligereza y Eficiencia, Estilo italiano - toman forma en el nuevo Alfa Romeo 4C, un deportivo sin concesiones, pero asequible, un superdeportivo tecnológico y sensual que brinda precisión, agilidad y prestaciones. En resumen, un coche para conducir y disfrutar en carretera y en circuito.

Interior

El interior del Alfa Romeo 4C constituye el fruto de un estudio exhaustivo de los parámetros antropométricos y ergonómicos, capaz de establecer una relación entre la configuración deportiva del automóvil y una fisonomía que 'continúa' el diseño de la carrocería. Un proceso de diseño en el que los diferentes elementos - tablero de instrumentos, instrumentación y asientos - han sido concebidos de acuerdo con criterios específicos de uso y habitabilidad para el conductor y el pasajero.

Particular importancia en la definición del interior la ha tenido la configuración de la célula 'monocasco' de fibra de carbono, auténtico 'núcleo monolítico' que ha supuesto una organización racional de los principales elementos constitutivos según un principio de integración de las piezas y de optimización del peso. Este enfoque, centrado inicialmente en una disposición de mandos e instrumentos orientados hacia el conductor, se ha traducido en la fase de industrialización del proyecto en una simplificación constructiva en función de los procesos de ensamblado y de división en subgrupos.

Todo el bloque del salpicadero contempla la integración de los conductos de climatización y se vale de una estructura, 'una araña técnica' de sujeción, prevista en el interior del molde. Constituido por una carcasa termoformada como en los superdeportivos de edición limitada, el salpicadero está orientado a la utilización de las funciones y radicaliza el concepto de "orientado hacia el conductor" mediante instrumentos digitales y selectores del cambio situados en el volante convenientemente perfilado.

La cabina del piloto, que evoca el mundo de las motos y de los coches de carreras, reúne toda la información necesaria para la conducción y el control del vehículo. De hecho, todas las indicaciones pueden verse en el cuadro de instrumentos, constituido por una original pantalla digital, donde se agrupan todas las funciones de control del superdeportivo Alfa Romeo.

A la simplificación formal-constructiva, que se observa en una reducción efectiva del número de componentes y en la manifestación material 'a la vista' de varias piezas, le corresponde la voluntad de centrar en la experiencia de conducción la relación con el espacio interior del vehículo. Es por ello que asume relevancia ergonómica y formal la disposición del selector de funcionamiento del cambio TCT, activable mediante teclas en el túnel central, de las palancas para cambiar de marchas en el volante y del selector del sistema DNA para modificar los parámetros de funcionamiento del motor y de los principales dispositivos mecánicos y electrónicos.

En cuanto a la elección de los materiales, el proyecto Alfa Romeo 4C es una síntesis perfecta de los valores de la marca: reúne tecnicidad y dinamismo, deportividad y prestaciones, tradición y modernidad. Las líneas, las formas, los materiales y los colores subrayan el deseo de protagonismo: el orgullo de ser un Alfa Romeo. El material no se ha concebido como un revestimiento, sino como una manera de destacar la envoltura exterior e interior, los volúmenes y, cuando sea posible, como una estructura visible. El material es la esencia misma de la estructura.

Las elecciones estéticas se basan en materiales técnicos y naturales, no a la apariencia, sí a la esencia. El espacio interior es minimalista y desnudo en tratamientos y acabados, el ambiente es negro oscuro, adornado solo por algún detalle metálico con efecto aluminio. El auténtico protagonista es el carbono que, como estructura, está presente dentro y fuera del vehículo en una continuidad estética y transmite, al mismo tiempo, tecnicidad y ligereza.

Los asientos, con una estructura realizada en material compuesto, garantizan la perfecta fusión de carretera y conductor mediante la posibilidad de encontrar una posición de conducción perfecta, pero asegurando un buen confort también durante el día a día. En particular, las tapicerías de los asientos varían de los tejidos técnicos con hilados de nailon resistentes y de altas prestaciones al cuero natural con los colores de la tradición Alfa Romeo: el rojo para la deportividad, en una microfibra de poliéster suave al tacto y adherente para mantener la adherencia con el asiento, así como en la carretera. También el relieve interior 'iso asfalto', trimensional y áspero, recuerda la auténtica asignatura: el contacto con la carretera. Por último, los pedales y apoyos para el conductor y el pasajero se realizan en aluminio, destacando así el carácter deportivo hasta en el más mínimo detalle.

Arquitectura

2 plazas justas, tracción trasera y motor transversal en posición central/trasera

Equilibrio del peso: 40% en el eje delantero y 60% en el trasero

El placer de conducción es fruto de un preciso equilibrio de diseño. Tracción trasera y motor en posición central: para Alfa Romeo 4C una arquitectura de construcción típica de los automóviles deportivos, donde el objetivo es lograr un riguroso equilibrio del peso.

Alfa Romeo 4C escoge la tracción trasera y aprovecha plenamente todas las ventajas dinámicas de esta configuración. Descargar la potencia en las ruedas traseras implica, de hecho, un mayor agarre en fase de aceleración, cuando el arranque del vehículo recarga el tren trasero del vehículo. Y eso no es todo: la tracción trasera permite una entrada en curva más rápida, brindando al piloto un placer de conducción aún más intenso.

El motor de aluminio está situado en el centro. Esto significa aligerar el vehículo, que no necesita árbol de transmisión, y mejorar el equilibrio del peso (40% en el eje delantero y 60% en el trasero), haciéndolo más veloz gracias a la masa central.

Aerodinámica

Cx de 0,34, el mejor dato entre los vehículos con cargas deportantes

Establecida la arquitectura del 4C, los técnicos de Alfa Romeo comenzaron a buscar los materiales que mejor pudieran adaptarse a esta solución. Dada su capacidad de combinar ligereza y eficiencia, se escogió aluminio, acero, SMC y fibra de carbono. De este modo, se ha logrado un peso total en vacío de tan solo 895 kg: un récord que convierte al 4C en uno de los coches más ligeros del mundo.

Seleccionados los materiales, los diseñadores trabajaron en todos los flujos externo e internos del coche, prestando atención a cada mínimo detalle para disminuir la creación de turbulencias y, al mismo tiempo, garantizar la refrigeración del compartimento del motor. A esto se añade el diseño específico de las tomas de aire traseras e inferiores en los bajos de la carrocería y más de 200.000 horas de optimización en el túnel y en circuito. El resultado final es un Cx de 0,34, el mejor dato entre los vehículos con cargas deportantes.

Alfa Romeo 4C alcanza los máximos niveles de eficiencia aerodinámica garantizando un Cz negativo que, al igual que en los vehículos de carreras, contribuye a aumentar la estabilidad a alta velocidad gracias a la deportancia aerodinámica.

Materiales

Relación peso/potencia inferior a 4 kg/CV y peso total en vacío de tan solo 895 kg

La fusión más avanzada de materiales de alta tecnología con características de rigidez y resistencia excepcionales combinadas con un peso específico muy contenido

El monocasco de fibra de carbono pesa solo 65 kg

El Alfa Romeo 4C es fruto de una hoja en blanco y una idea. La hoja en blanco ha sido la premisa indispensable para la concepción, el desarrollo y la realización de una nueva idea de automóvil deportivo: el “superdeportivo asequible”. De hecho, el 4C ha sido diseñado para ser un automóvil exclusivo en contenidos y prestaciones, pero también para convertirse en un deseo realizable para los fans Alfa Romeo de todo el mundo. Por consiguiente, se ha tenido que pensar en términos de volúmenes productivos reducidos, pero del orden de algunos miles de vehículos al año.

Así la hoja en blanco, en un primer momento libre de restricciones productivas y de diseño, se ha rellenado enseguida con nuevos parámetros, nuevos desafíos que afrontar. El primero está representado por un dato de referencia imprescindible: un superdeportivo debe tener una relación peso/potencia inferior a 4 kg/CV. Para lograrlo, los ingenieros Alfa Romeo podían centrarse en el número de caballos - tanta potencia, tantas prestaciones - pero esto se traducía en unos altos costes de adquisición y funcionamiento para un coche que habría resultado considerablemente menos asequible. Así pues, decidieron recorrer otro camino: la reducción del peso del vehículo, escogiendo materiales que combinan ligereza y eficiencia, y perfeccionando, incluso a veces creando, procesos productivos donde se aplica alta tecnología y artesanía. De este modo, se ha logrado un peso total en vacío de solo 895 kg: es un récord que convierte al 4C en uno de los coches más ligeros del mundo.

Para lograr el ambicioso desafío se ha trabajado mucho en los materiales, escogiéndolos por su peso específico y sus propiedades físico-químicas, mecánicas y tecnológicas que mejor responden a las exigencias de prestaciones y comportamiento dinámico de un coche deportivo. Es así como los 895 kg de peso están compuestos en su mayor parte por aluminio, acero, SMC aligerado y fibra de carbono.

Fibra de carbono

El secreto de la ligereza y del comportamiento dinámico del Alfa Romeo 4C reside en el 10% de carbono utilizado que, en todo el volumen del 4C, representa nada menos que el 25%. En la actualidad, la fibra de carbono es el material que asegura la mejor eficiencia entre peso y rigidez. Por esta razón, se ha elegido para el monocasco con función estructural que constituye la célula central portante del bastidor. Se trata de una solución adoptada por los superdeportivos más avanzados, que combina ahorro de peso y prestaciones excelentes: de hecho, el monocasco pesa solo 65 kg.

Diseñado en su totalidad por el equipo de especialistas Alfa Romeo, el monocasco es producido por Adler Plastic mediante un proceso productivo innovador que reúne las mejores tecnologías de realización con la habilidad manual típica de los artesanos italianos. De este modo, ha sido posible trasladar la tecnología ‘pre-preg’ derivada de la Fórmula 1 a la producción en serie, convirtiendo a Alfa Romeo en la única marca en asegurar una producción de más de 1.000 piezas al año.

La fibra de carbono ‘pre-preg’, mecanizada en bolsa de vacío (vacuum bag) en autoclave, ha permitido pasar del diseño de la pieza al diseño del material. El monocasco ha alcanzado así niveles de respuesta al estrés y de comportamiento dinámico que resultarían impensables con la adopción de otras tecnologías y otros materiales. Las fibras de carbono pre-impregnadas pueden disponerse en la dirección estructural óptima con respecto a las fuerzas, logrando un resultado que un material metálico produciría solo con capas superpuestas, espesores diferentes y refuerzos añadidos.

Además, la polimerización en autoclave permite producir en un proceso único estructuras con sección hueca que, por lo general, se forman mediante varios componentes, a menudo materiales diferentes, producidos y ensamblados en varias fases. Por ejemplo, el montante de la puerta que, en la versión de serie es de acero, está compuesto por unas 6 piezas unidas entre sí y a la carrocería en varias fases del proceso productivo.

Con la polimerización en autoclave, el montante de la puerta se convierte en un objeto único, incluido en la estructura portante.

De hecho, el monocasco de carbono es una sola pieza y como tal reacciona a los esfuerzos exteriores, con ventajas evidentes en cuanto a comportamiento dinámico.

Aluminio

La utilización de materiales de rigidez torsional elevada y peso específico reducido caracterizan todas las partes estructurales del Alfa Romeo 4C. Un ejemplo en este sentido es el uso de aluminio para la jaula de refuerzo del techo y las estructuras delantera y trasera. Al igual que en el caso anterior, para reducir el peso y aumentar la rigidez, se ha intervenido tanto en el diseño de los componentes como en el proceso productivo. En particular, los diseñadores han creado una nueva sección para los puntales que reemplaza la tradicional sección rectangular: de este modo las estructuras son más ligeras y al mismo tiempo más seguras. Además, se producen utilizando el innovador proceso ‘Cobapress’ que combina las ventajas de la fusión con las del forjado bajo prensa que comprime aún más la aleación de aluminio, eliminando cualquier poro residual. Todo esto determina aligerar el componente con ventajas en sus propiedades mecánicas.

Por último, para la soldadura se utiliza el proceso de hilo continuo con aporte en frío de metal que permite soldaduras muy precisas, que no deforman los componentes y donde el relleno de los huecos es excelente.

El aluminio también es protagonista de los discos de freno delanteros, de tipo híbrido con campana de aluminio y corona en fundición de hierro. Se trata de una tecnología patentada por SHW que asegura hasta 2 kg de reducción de peso por disco, además de mejorar la frenada. La sofisticada tecnología de acabado superficial por cepillado también aumenta el agarre y la sensación en el pedal, mientras que el innovador sistema de desvinculación del disco y la campana garantiza una frenada más confortable y segura. De hecho, la diferencia de dilatación térmica entre fundición de hierro y aluminio se compensa mediante especiales pasadores radiales de acero que transmiten con precisión la acción de frenado.

SMC (Sheet Moulding Compound)

Para la carrocería se ha utilizado el SMC (Sheet Moulding Compound), un material compuesto de baja densidad y alta resistencia con el que se ha logrado reducir el peso un 20% en comparación con la tradicional chapa de acero. El Alfa Romeo 4C es el primer vehículo en serie con un porcentaje tan alto de SMC de baja densidad: con tan solo 1,5 g/cm³ es un material considerablemente más ligero que el acero (~7,8 g/cm³) y el aluminio (~2,7 g/cm³), además de resultar más maleable. Esta característica ha permitido esa libertad en cuanto a estilo y diseño necesaria para crear un auténtico Alfa Romeo, reconocible a simple vista. Además es un material estable que, a diferencia del aluminio, no se deforma en caso de pequeños golpes y resiste muy bien a los productos químicos y agentes atmosféricos. Y dispersa muy bien el ruido, con ventajas en el confort acústico.

Por último, el SMC de baja densidad asegura una notable integración funcional de las partes, lo que a su vez implica una disminución de componentes, operaciones y tiempos de ensamblado y, así pues, de costes de producción.

PUR-RIM (poliuretano inyectado)

El PUR-RIM (poliuretano inyectado) también se ha elegido por las mismas razones descritas anteriormente para parachoques y guardabarros. Se trata de un material ligero (un 20% menos que el acero) apto para crear elementos de diseño incluso muy complejos, como una aleta del 4C.

vidrios

Para lograr el menor peso posible no se ha pasado por alto ningún material, tampoco el cristal. En concreto, se ha aligerado mediante un auténtico “adelgazamiento” del perfil: todas las lunas son más delgadas, como media un 10% en comparación con las utilizadas habitualmente en un vehículo, permitiendo así una reducción de peso como media del 15%. En concreto, el parabrisas tiene tan solo 4 mm: es un resultado excepcional sobre todo si se tiene en cuenta la forma especialmente aerodinámica, difícil de obtener con un cristal tan fino.

Motor

1750 turbo naftero de 240CV de inyección directa

Bloque de aluminio y sistemas de admisión y escape específicos

Datos de par y potencia específica en lo más alto de la categoría: más de 200 Nm/l y 137CV/l

Velocidad máxima de 258 km/h y aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 segundos

Inyección directa de gasolina, doble variador de fase continuo, turbocompresor y sistema de control ‘scavenging’ que elimina el ‘turbolag’

Debuta en el Alfa Romeo 4C el nuevo ‘4 cilindros’ 1750 turbo gasolina de inyección directa a 200 bares que logra prestaciones de absoluta excelencia: los datos de par y potencia específica se sitúan en lo más alto de la categoría, más de 200 Nm/l y 137 CV/l respectivamente, y la potencia máxima es de 240 CV (176 kW) a 6000 rpm. Además, la extraordinaria elasticidad y deportividad están aseguradas por el par máximo de 350 Nm que se mantiene constante entre 2100-4000 rpm, pero con el 80% de par disponible a tan solo 1800 rpm.

Equipado de este modo, el superdeportivo compacto registra resultados excepcionales tanto en aceleración como en reprise: Alfa Romeo 4C pasa de 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 segundos y desarrolla una velocidad máxima de más de 250 km/h. La emoción de la conducción se ve resaltada por el sonido del escape (se han destacado las frecuencias graves y el típico ruido sordo). Prestaciones tan elevadas también tienen en cuenta el impacto medioambiental. Mediante el control de las inyecciones múltiples y los sistemas para la reducción del rozamiento y las pérdidas de energía, el dato de emisiones de Alfa Romeo 4C es tan reducido que cumple la severa normativa europea Euro 6.

Bloque de aluminio y sistemas de admisión y escape específicos

El 1750 turbo gasolina de 240 CV de inyección directa de Alfa Romeo 4C adopta un innovador bloque de aluminio y sistemas de admisión y escape específicos mejorados para resaltar aún más la deportividad del vehículo. También se han incorporado soluciones técnicas de vanguardia como la inyección directa de gasolina, el doble variador de fase continuo, el turbocompresor y el revolucionario sistema de control denominado 'scavenging' que elimina el 'turbolag'.

En consonancia con la búsqueda de la máxima ligereza posible, el motor del 4C pesa 22 kg menos comparado con el del Giulietta Quadrifoglio Verde. Para lograrlo se utiliza un bloque de aluminio con aplicaciones cofundidas que, además de resultar más ligero, al mismo tiempo contribuye a mejorar la rigidez del motor y a contener las vibraciones (también se han reducido las vibraciones utilizando un cigüeñal de 8 contrapesos que permite incrementar las revoluciones máximas).

Asimismo, para mejorar prestaciones, emisiones y consumo de aceite se han rediseñado los conductos de admisión de la culata al igual que las camisas de cilindro, que ahora son de fundición especial de menor grosor, y los pistones con nuevos segmentos con carga reducida.

Tecnología 'Scavenging'

A bordo del Alfa Romeo 4C la tecnología ‘Scavenging’ maximiza el par a regímenes muy bajos, asegurando la mayor rapidez de respuesta a las exigencias del conductor. Técnicamente, la centralita de control establece con extrema precisión el ángulo y los tiempos de cruce de las válvulas, permitiendo que se genere un flujo de aire directo del colector de admisión al colector de escape. Este flujo mejora tanto el lavado de la cámara, aumentando el rendimiento de la combustión, como la velocidad de la turbina, disminuyendo el fenómeno de turbo-lag.

Turbocompresor

Además de la tecnología 'Scavenging', el motor está provisto de un turbocompresor de nueva generación, con colector de escape tipo Pulse Converter que mejora el aprovechamiento de las ondas de presión para incrementar el par a regímenes bajos. Tanto el colector como la turbina son de acero microfundido para poder funcionar a temperaturas muy elevadas (más de 1000°): una condición indispensable

para reducir el consumo durante la marcha en autopista a media o alta velocidad. Otro elemento útil

para el rendimiento del motor es la válvula Wastegate, que controla la presión del turbo según lógicas

diferentes, dependiendo de la 'configuración' dinámica del vehículo, limitando las pérdidas de bombeo.

After-Run Pump

Al igual que todos los automóviles superdeportivos, el Alfa Romeo 4C utiliza un sistema de cool-down automático de protección de la turbina. Normalmente, el apagado del motor provoca la detención inmediata de la circulación de aceite que se detiene en los conductos a temperaturas muy elevadas: debido al estrés térmico el aceite pierde su capacidad lubricante y esto conlleva la formación de residuos que podrían dañar el motor. Para evitar este fenómeno, se ha introducido la After-Run Pump, una bomba eléctrica controlada por la centralita que mantiene activa la circulación en el turbo completando, de manera automática, el procedimiento de refrigeración.

Cambio

Transmisión de 6 velocidades con doble embrague en seco Alfa TCT

Nuevo software de control de los cambios de marcha

Nuevo Launch Control para los arranques desde parados

No es solo la potencia la que establece el nivel de prestaciones del Alfa Romeo 4C, para dirigir la potencia del motor es necesario un sistema de transmisión evolucionado. Así pues, el vehículo está provisto de un cambio de 6 velocidades con doble embrague en seco Alfa TCT: una solución que fusiona la inmediatez del secuencial y la comodidad del automático.

Auténtico punto de referencia de la categoría por el peso contenido y la extrema velocidad de actuación, el cambio puede ser accionado en modo secuencial mediante las levas situadas detrás del volante. Concretamente, la transmisión trabaja como dos cambios en paralelo, cada uno con su embrague, donde el acoplamiento de la siguiente marcha se produce mientras la anterior aún está acoplada, eliminando el vacío de suministro.

El cambio Alfa TCT se ha adaptado convenientemente al superdeportivo Alfa Romeo: de hecho, en esta particular versión, el software de control del cambio de marchas es totalmente nuevo y asegura la máxima velocidad al seleccionar la marcha, en cualquier condición. En los modos más deportivos, el cambio de marchas resulta más agresivo y se nota un ligero rebote ocasionado por el acoplamiento de la nueva marcha como en los coches de carreras. En cambio, en curva, las marchas se suceden con la mayor suavidad posible para no comprometer la estabilidad del vehículo.

Además, en el Alfa Romeo 4C también se ha introducido el sistema Launch Control para controlar el arranque desde parados. Pisando al mismo tiempo el freno y el acelerador a fondo y pulsando la leva izquierda del volante, la centralita activa el Launch Control: en cuanto se suelta el freno, el sistema actúa en el cambio, en el control de tracción y en la potencia para así maximizar la aceleración.

Prestaciones

De 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 segundos y 258 km/h de velocidad máxima

Picos de deceleración del orden de 1,2 g y de aceleración lateral superiores a 1,1g

Nuevo selector Alfa D.N.A. con modo Race

Lo miras y te gusta: neumáticos anchos, alineación baja, estilo agresivo. Hermoso, pero eso no es todo. Escuchas el motor y te emocionas: un sonido mecánico, envolvente, que te convence. Ahora solo falta sentarse al volante, meter la primera y concederse tiempo para disfrutar, porque de eso se trata, de familiarizarse con los mandos directos y la respuesta inmediata.

Alfa Romeo 4C también asegura al conductor más experto prestaciones y sensaciones extraordinarias: de 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 segundos, 258 km/h de velocidad máxima, picos de deceleración del orden de 1,2 g y picos de aceleración lateral superiores a 1,1 g. Todo esto también se logra mediante una distribución equilibrada del peso: el 40% en el eje delantero, el 60% en el trasero.

También resulta indispensable mantener la masa no suspendida lo más abajo posible: de hecho, en una hipotética vuelta en un circuito hay que hacer que las ruedas se mantengan el mayor tiempo posible ancladas al pavimento, con ventajas en el agarre en carretera y en las aceleraciones longitudinales y transversales.

Si estos principios determinan las elevadas cualidades dinámicas del 4C, existe un dato que pertenece indisolublemente a todo Alfa Romeo: la facilidad con la que se es capaz de reconocer un coche de la marca a través de los demás sentidos. Así pues, no solo el impacto visual, sino también el sonido del motor - se han resaltado las frecuencias graves y el típico ruido sordo del escape - y la zona de asiento, envolvente y diseñada para 'sentir' el coche.

Percepciones corporales que se sienten estando a bordo y, en medida aún más completa y emocionante, al volante del automóvil. Por ejemplo, el freno, al igual que en los coches de carreras, puede modular la carga para disponer de la necesaria sensación con el pavimento, incluso cuando se quita gas de forma brusca; la dirección, que debe transmitir el mayor feeling posible, no es asistencia, es progresiva y directa; el acelerador está listo para controlar la salida de las curvas con la mayor aceleración posible.

Al igual que todo Alfa Romeo de última generación, también 4C adopta el selector DNA: el dispositivo que permite cambiar el temperamento del vehículo, adaptándolo a las condiciones de uso del momento.

Además de las tres configuración disponibles hasta ahora - Dynamic, Natural y All Weather - el dispositivo realizado para el superdeportivo Alfa Romeo agrega un cuarto modo: ‘Race’, pensado para resaltar aún más la experiencia de conducción en circuito.

Race es la configuración de conducción más extrema, que se activa situando el selector en modo 'Dynamic' y manteniéndolo pulsado 5 segundos. Perfecto para utilizar en circuito, cuando es necesario disponer del control absoluto del vehículo: Race limita al máximo la actuación de los sistemas electrónicos, dejando la iniciativa al conductor. En este caso, el control de estabilidad ESC permanece inactivo y se limita a asegurar la estabilidad en las frenadas más intensas. El ASR no actúa ni en la potencia ni en los frenos, de manera que la tracción es controlada exclusivamente mediante el pedal del acelerador. En cambio, permanece activo el diferencial Alfa Q2 electrónico, fundamental para maximizar la velocidad de salida de las curvas.

Prestaciones que cambian con el modo ‘Dynamic’ que prepara el vehículo para grandes prestaciones de marcha: el motor adopta un calibrado específico para responder rápidamente a la demanda del acelerador, mientras el cambio Alfa TCT activa un programa de acoplamiento rápido de las marchas que reduce los tiempos de cambio hasta un 25%. El ESC permite al conductor un cierto ángulo de derrape y se limita a actuar solo cuando, analizando la posición del volante y el ángulo de derrape, el vehículo se encuentra en una situación de peligro potencial.

Una pulsación en el selector Alfa D.N.A. y se pasa a la configuración 'Natural', diseñada para el día a día: la gestión de los cambios de marcha está orientada al confort y elimina cualquier vibración en el acoplamiento. En modo manual, el cambio Alfa TCT previene las distracciones del piloto: con la función Auto-Up cambia a una velocidad más alta cuando el número de revoluciones se acerca al límite, con la función Auto-Down se inserta la marcha inferior cuando el motor baja de las 1.000 revoluciones. Por último, el diferencial Alfa Q2 trabaja en modo suave y actúa solo cuando una de las ruedas traseras pierde agarre de manera evidente.

Por último, cuando las condiciones climáticas son adversas, solo habrá que desplazar el selector al modo 'All weather' para que la marcha resulte más segura. Con esta configuración, el vehículo da una respuesta particularmente suave a los mandos del acelerador. En particular, el dispositivo ASR adopta una lógica concreta para el control de los frenos y el motor y, en caso de pérdida de agarre, la potencia se calibra en función de la velocidad del vehículo para prevenir así derrapes que resultarían difíciles de controlar.

Mecánica

Suspensiones deportivas de triángulos superpuestos y Mc Pherson Evolucionado

Sistema de frenos de disco autoventilados: de 100 a 0 km/h en solo 36 metros

Neumáticos de diferente diámetro: 17”-18” o 18”-19”

Relación de giro: 90% de las curvas sin soltar nunca las manos del volante

Además de las prestaciones absolutas, Alfa Romeo 4C se distingue por su maniobrabilidad, única en su género: de hecho, gracias a un feeling y a una facilidad de conducción al más alto nivel, es posible disfrutar plenamente del vehículo en cualquier situación y no solo cuando se conduce en un circuito. Suspensiones deportivas, sistema de frenos de discos autoventilados, neumáticos de diferente diámetro y dirección directa: para el 4C se ha realizado un sistema de control evolucionado, capaz de maximizar la reducción del peso.

Suspensiones deportivas

Un esquema de suspensiones que utiliza soluciones técnicas del mundo de las carreras para mejorar las prestaciones y brindar una diversión al volante sin parangón. Delante, Alfa Romeo 4C adopta un sistema de triángulos superpuestos fijados directamente al monocasco y un grupo muelle amortiguador coaxial, brazos de control y barra estabilizadora tubulares ligeros y eficientes.

Detrás, se utiliza una geometría McPherson Evolucionada que asegura el máximo agarre en carretera y la máxima diversión al volante, incluso en las maniobras más extremas. En particular, para mejorar la histéresis de la suspensión, el muelle es tipo 'side-load' y el platillo de apoyo del muelle amortiguador sirve al mismo tiempo de enlace superior del montante. De este modo, se ha reducido tanto la altura del suelo como el peso, con ventajas en el agarre y la precisión también a alta velocidad.

Sistema de frenos

El sistema de frenos del Alfa Romeo 4C se distingue por su eficacia y fiabilidad también en las condiciones de marcha más extremas: permite pasar de 100 a 0 km/h en solo 36 metros. Gracias a los discos delanteros autoventilados, perforados y con pinza Brembo que son de tipo híbrido con campana de aluminio y corona en fundición de hierro. Se trata de una tecnología patentada por SHW que asegura hasta 2 kg de reducción de peso por disco, además de mejorar la frenada. La sofisticada tecnología de acabado superficial por cepillado también aumenta el agarre y la sensación en el pedal, mientras que el innovador sistema de desvinculación del disco y la campana garantiza una frenada más confortable y segura. De hecho, la diferencia de dilatación térmica entre fundición de hierro y aluminio se compensa mediante especiales pasadores radiales de acero que transmiten con precisión la acción de frenado.

Neumáticos de diferente diámetro 

La búsqueda del máximo agarre posible también ha supuesto elegir neumáticos de diferente diámetro, 17”-18” o 18”-19”, más grandes detrás para favorecer la necesidad de mayor agarre en el eje donde trabaja la tracción.

Dirección

Al ser totalmente mecánica - así pues sin servoasistencia - la dirección con barras elásticas contribuye a limitar el peso total del vehículo y asegura al conductor un feeling de conducción directo. Además, la relación de giro (16,2) es tal que permite afrontar el 90% de las curvas sin soltar nunca las manos del volante.

Producción

Talleres 4C en la fábrica Maserati de Modena

Santo y seña: tecnología evolucionada y artesanía de altísima calidad

Alfa Romeo ha escogido producir el superdeportivo 4C en la fábrica Maserati de Modena, creando en su interior los Talleres 4C, es decir, áreas específicas para las operaciones de 'estructura/carrocería' y 'montaje', mientras que las zonas de 'verificación' y 'acabado' se comparten con la producción Maserati. Aquí el santo y seña son la tecnología evolucionada y la artesanía de altísima calidad: una combinación que permite realizar automóviles excepcionales con técnicas y cuidados extraordinarios.

Tan solo en los 10 últimos años han salido de estas cadenas de montaje ‘joyas’ de la técnica y del estilo - como el Quattroporte, el Granturismo y el Grancabrio - y más recientemente el fascinante Alfa Romeo 8C: ha sido la primera vez que la planta Maserati abría sus puertas a otra marca, particularmente afín al Tridente por tradición y ambición.

Considerando el trasfondo histórico y reciente, Modena resultó la elección natural del Grupo Fiat también para la producción en serie del Alfa Romeo 4C, un automóvil fruto de la unión entre la más alta tecnología y la clase de detalles minuciosos que solo la atención humana puede garantizar. Esta es una filosofía de construcción que forma parte del ADN de la planta Maserati de Modena.

Dimensión artesanal 

Aquí la innovación se fusiona en primer lugar con la pasión de la personas, que a su vez se traduce en disciplina y determinación para tener éxito. Y es la mano del operario la que añade valor al producto, hasta el punto de que los modos operativos de esta planta se desvían de las lógicas de la "producción en masa" a favor de una dimensión decididamente más artesanal Solo hay que pensar que el 'tiempo de procesamiento’ mínimo - la velocidad de producción necesaria para asegurar la entrega - es de 20 minutos: un dato para nos hace comprender la peculiaridad de esta fábrica comparada con las "plantas de producción en masa" en las que el 'tiempo de procesamiento' más corto es de unos 50 segundos.

Resulta ahora evidente el papel fundamental desempeñado por el talento humano entendido como legado de competencias técnicas y de maestría artesanal: todos son operarios expertos, mujeres y hombres muy jóvenes - la edad media ronda los 29 años y el 60% está titulado - con una experiencia media de más de 5 años en los modelos Maserati. Se trata de una auténtica élite de profesionales de la producción capaces de realizar perfectamente su trabajo incluso en 40 estaciones diferentes y llevar a cabo actividades de oscilan entre 20 y 40 minutos: en otras palabras, son mecánicos altamente cualificados capaces de dominar el flujo productivo prácticamente de inicio a fin.

Área de estructura/carrocería

Aquí se ensambla la estructura primaria del Alfa Romeo 4C, creando primero el “body in white” del vehículo y luego aplicándole las primeras “envolturas”. Concretamente, en la estación n. 10 de la cadena los encargados unen el monocasco en carbono a los dos bastidores, delantero y trasero, y a los travesaños. Es una operación manual que requiere un control continuo de la conformidad de los parámetros, como por ejemplo el “par dinamométrico” de los aprietes, que aseguran la unión permanente de los elementos conectados incluso en las condiciones de funcionamiento más exigentes.

Un poco más allá, en la estación 30, se cierra la celda del vehículo montando el marco del parabrisas y el techo: esta operación resulta peculiar por las plantillas especiales que se utilizan para obtener la geometría exacta de la célula del habitáculo. Asimismo, las uniones se realizan con polímeros de vanguardia y se refuerzan con acoplamientos mecánicos.

Sala de metrología

Terminada la fase de estructura/carrocería, el “body in white” del Alfa Romeo 4C afronta el control de calidad en la sala de metrología. Cada día se seleccionan algunas carrocerías para someterlas a mediciones de altísima precisión: basta pensar que este equipo de personas controla más de 400 puntos de medición para estar seguros de que la carrocería es perfecta a nivel geométrico y dimensional. En este proceso, no hay lugar a la tolerancia: las mediciones deben dar los resultados previstos en el proyecto.

Pintura y Montaje

La siguiente fase a la estructura/carrocería es la pintura, el único proceso que se efectúa fuera de la planta Maserati. Tras ser pintados, los “body in white” regresan para “ser desmantelados”. Cabe destacar que el nuevo superdeportivo compacto es el único automóvil que comienza su andadura de montaje con una operación de ‘desmontaje’. De hecho, antes de ensamblar los componentes internos en la estación n. 1, se regresa a la estructura primaria del vehículo quitándole las “envolturas” ya pintadas, como el capó y las puertas, y partes estructurales como las torres traseras y la barra de conexión de las cúpulas. Solo entonces se coloca en el gancho giratorio.

En esta zona, la profesionalidad del personal es lo más importante de todo el proceso. Esta es la razón por la cual la estación de trabajo y toda la logística se construyen y se estructuran en torno al operario: todos los componentes necesarios para producir el 4C llegan de las distintas estaciones en la cantidad exacta, en el lugar exacto y en el momento oportuno. Por ejemplo, en la estación 2 no se producen movimientos inútiles o innaturales: el vehículo se eleva o se gira para brindar siempre el lado de las operaciones a la altura adecuada. Todo ello asegura calidad y permite al personal aplicar a la perfección su habilidad manual.

También operaciones como el montaje de las lunas, que en otros lugares son realizadas por robots, en la planta de Modena se confían a la atención y cuidado de los operarios: esta también es una peculiaridad exclusiva del proceso de producción del 4C. Y eso no es todo. Muchos de los subgrupos del vehículo - por ejemplo faros y salpicadero - se ensamblan aquí en fábrica a diferencia de lo que sucede en otras plantas industriales donde ya llegan montados por los proveedores: todos estos aspectos influyen profundamente en la calidad percibida y real del producto final.

Área de verificación, prueba en carretera y acabado

La Verificación es la única fase del proceso productivo confiada a la tecnología como un medio objetivo de evaluar la calidad de las prestaciones. En particular, los sistemas controlan estrictamente cada detalle del vehículo: desde el óptimo funcionamiento del climatizador hasta la regulación de los componentes mecánicos y hasta el comportamiento dinámico.

Superada el área de Verificación, todos los 4C producidos pasan un test en carretera de 40 km en manos de un experto piloto de pruebas. Esta es otra práctica que suele utilizarse en los superdeportivos de mayor prestigio. Cabe destacar que el equipo de pilotos de pruebas es una de las joy



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