AutoSemanario


Cierre de plantas de General Motors


Una muy mala noticia tenemos hoy de la industria automotriz.

La nota se publicó hoy en el diario El Mundo, de España y es firmada por PABLO PARDO, desde Washignton

 

Cinco de las fábricas están en Norteamérica; las otras dos, sin especificar.

 

La llegada del coche eléctrico y de los vehículos autónomos no va a ser gratis en términos de empleo. Ése parece ser el corolario de la decisión de General Motors (GM) de despedir a uno de cada siete empleados de sus fábricas en EEUU y Canadá. 

En total, el segundo fabricante automovilístico del mundo planea despedir a 14.500 trabajadores, de una plantilla total de 53.000 personas. De los despedidos, 8.000 son fijos y el resto personal contratado. 

GM ha puesto énfasis en que la reducción global será del 15%. Pero que, entre los directivos, la poda alcanzará el 25%. Es decir, uno de cada cuatro ejecutivos deberá abandonar la empresa.GM cierra cinco fábricas. Tres de ellas son cadenas de montaje y plantas de fabricación de motores, en Ontario (Canadá), Michigan y Ohio. 

Y las dos últimas hacen transmisiones en Maryland, a las afueras de la ciudad de Washington y Michigan.La decisión no solo tiene consecuencias empresariales y financieras -los títulos de GM subían un 7% a media sesión tras conocerse la medida- , sino también, una importancia política considerable. Michigan y Ohio son dos estados con fuerte presencia sindical que en 2016 dio la espalda a Hillary Clinton y, a cambio, entregó la presidencia a Trump por las promesas de éste de revitalizar la base industrial del país.

En el condado de Trunbull, en Ohio, donde está una de las fábricas que van a ser cerradas, Barack Obama ganó en 2012 por 23 puntos porcentuales. Trump se impuso en 2016 por seis. En julio de 2017, en un mitin en la ciudad de Youngstown el presidente dijo a los residentes de la ciudad: "No os vayáis".Así pues, la decisión de GM tiene un impacto político. 

Eso quedó claro ayer con la decisión del máximo asesor económico de Donald Trump, Larry Kudlow, de reunirse con la consejera delegada del gigante automovilístico, Mary Barra, para discutir la decisión. Por ahora, sin embargo, parece muy poco probable que GM vaya a cambiar.

La decisión de la empresa es consecuencia de la evolución del mercado automovilístico de EEUU, donde existe una creciente demanda de coches eléctricos e híbridos, por un lado, con un grado de automatización y autonomía creciente, por otro, y con una demanda de turismos que está cayendo de manera imparable en beneficio de las furgonetas y de los todoterrenos. Esa dinámica parece ser la que ha empujado a GM a cerrar sus fábricas y cuestionar indirectamente el eslogan de Trump de "hacer que EEUU vuelva a ser grande otra vez".

POr otro lado, comienzan a circular urmores de una nueva fusión o alianzas.



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