AutoSemanario


El ángel de la guarda viene para un paseo


El sistema de asistencia del futuro se encuentra actualmente donde solía estar el cenicero. Es una pequeña caja de interruptores en la consola central y controla media docena de computadoras que casi llenan el maletero de un Passat Variant¹. Al igual que un par de ojos adicionales, este sistema será compatible con el controlador en el futuro, e intervendrá cuando sea necesario. Se llama Ángel Guardián. Marius Spika y su equipo han estado trabajando en ello en Wolfsburg durante aproximadamente dos años.

Demostración en vivo en las instalaciones de prueba en Ehra-Lessien: Spika conduce el Passat de prueba hacia algunas curvas cerradas. El símbolo del Ángel de la Guarda debajo del velocímetro y en la pantalla superior se ilumina en verde. Spika conduce con cuidado y correctamente. El Ángel Guardián no interviene.

El sistema advierte al conductor: "¡Atención, esquina!"

Sin embargo, cuando el piloto de pruebas Spika conduce demasiado rápido o mira por la ventanilla lateral en lugar de a la carretera, el Ángel Guardián le advertirá: “¡Atención, esquina!” El asiento también vibrará ligeramente. Las intervenciones del sistema aumentan si el conductor no responde. En ese caso, el Ángel Guardián frenará, incluso si el conductor aún tiene el pie en el acelerador. La ventana de tiempo para tal intervención es estrecha. Cuando las cosas se ponen peludas, el Ángel Guardián tiene que responder rápidamente. Pero en el momento adecuado: "Solo debe activarse cuando realmente lo necesite", explica el ingeniero de sistemas de información de 39 años.

Para que esto funcione, sin embargo, el sistema de asistencia debe conocer bien al conductor. Tiene que aprender cuándo normalmente pisan el acelerador, frenan antes de las curvas y dan la señal antes de adelantar. "No se pueden agrupar todos los controladores", agrega Spika. Es una tarea gigantesca para los desarrolladores con los que trabaja, ya que necesitan establecer cómo funciona un determinado individuo.

Para hacerlo, usan cámaras para observar al conductor y registrar su comportamiento de conducción. "Cada detalle cuenta hasta que el Ángel Guardián pueda evaluar el comportamiento de manejo", dice Spika. Eso requiere inteligencia artificial (IA), que está empaquetada en las grandes y poderosas computadoras en el baúl del Passat. El método se conoce como "aprendizaje profundo". Durante el viaje, la computadora desarrolla una imagen del estilo de conducción típico y actual del conductor, y determina cómo se está comportando en la situación actual.

Regreso a la pista de prueba: cuando Spika comienza a conducir más rápido de lo normal y comienza una maniobra de adelantamiento con poca visibilidad justo antes de una esquina, su Ángel Guardián advierte: "Atención, visibilidad insuficiente". Este consejo se basa en una gran masa de datos del Sistema de navegación y las unidades de control a bordo. El equipo de Spika combina este conjunto de datos con el perfil del conductor, en tiempo real. Su objetivo es identificar la situación y desencadenar la respuesta correcta en el momento justo, tanto en el conductor como en el automóvil.

La hora del Ángel Guardián llegará cuando se introduzcan automóviles altamente automatizados en nuestras carreteras. Esto se debe a que el sistema está diseñado para una experiencia de conducción de próxima generación segura, cómoda y personalizada. Entonces, en el momento perfecto, dará consejos que se adaptan de manera precisa al conductor y su estilo de conducción.

Spika, que ha entregado el liderazgo del proyecto a Jan Sonnenberg, mira al futuro con gran optimismo: "El Ángel Guardián será un asistente reservado, amigable y asertivo en el que puede confiar".



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